El pino carrasco de Pitiusas, en riesgo por sequía y calor extremo, según un estudio
Un estudio internacional alerta del riesgo para el pino carrasco de Ibiza y Formentera por la sequía y el calor extremo. Los datos ya son visibles.
Un grupo internacional de investigadores ha concluido que las poblaciones de pino carrasco o pi bord (Pinus halepensis), la especie predominante en las Pitiusas, están en peligro en el Mediterráneo por la aceleración del calentamiento global derivado del cambio climático. El estudio señala que su supervivencia está especialmente amenazada en zonas costeras y secas, dos condiciones que cumplen Ibiza y Formentera.
Según el trabajo, el debilitamiento de estos árboles es más rápido de lo que anticipaban investigaciones anteriores, por lo que sus efectos podrían notarse a muy corto plazo. En los últimos años ya aparecen en amplias extensiones forestales de Ibiza numerosos pinos que se secan y mueren por las temperaturas excepcionalmente altas del verano, la sequía que las acompaña y la proliferación de insectos destructores que prosperan en estas condiciones. Un fenómeno, según la noticia original, nunca visto antes en la isla, que podría intensificarse y comprometer las masas boscosas, sostén de la biodiversidad insular.
El estudio, publicado en la revista Forest Ecology and Management, ha sido elaborado por tres investigadores, entre ellos Jordi Voltas, de la Universitat de Lleida, y dirigido por el israelí Thamir Klein. El equipo ya había analizado el tema hace seis años y ha actualizado sus datos: impactos climáticos que pronosticaba para mediados de siglo ya se están produciendo, lo que evidencia la vulnerabilidad del pino carrasco pese a estar acostumbrado a altas temperaturas.
Las conclusiones indican que los bosques del litoral serán más vulnerables que los del interior peninsular, y los de emplazamientos más secos más que los de zonas húmedas. El texto cita como ejemplos cercanos Argelia, donde el crecimiento de los pinos costeros cayó entre 2013 y 2023 más que en las zonas montañosas, e Italia, con reducciones y mayor sensibilidad a la sequía en el litoral.
Los autores señalan que lo que les ha sorprendido es la rapidez del proceso: «Las disminuciones previstas para dentro de décadas ya son visibles en la actualidad». En el este de España, la mortalidad llegó al 99 % en los sitios más secos tras un año de sequía extrema, y en el noroeste peninsular alcanzó entre el 26 % y el 44 % en dos bosques del interior, pese a que se esperaba un crecimiento moderado.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.