El caso Babacar impulsa el debate sobre la seguridad en Hondarribia
La muerte de Babacar en Hondarribia abre el debate sobre los recursos policiales, los protocolos y la atención a personas vulnerables.
La muerte de Babacar Welle, un hombre senegalés de 46 años abatido a tiros en Hondarribia el pasado lunes, ha abierto un debate sobre el modelo de seguridad y los recursos disponibles para afrontar situaciones complejas en la vía pública. La investigación continúa para esclarecer las circunstancias del suceso.
Las instituciones han reconocido que hubo dificultades para responder a Babacar, que padecía problemas de salud mental y había protagonizado distintos incidentes. El Ayuntamiento de Hondarribia remitió a la Comisión de Control y Transparencia de la Policía un informe en el que se detalla que el hombre se abalanzó sobre una agente de la Ertzaintza con un cuchillo, sin alcanzarla por «escasos centímetros».
Los sindicatos policiales consideran que los agentes se enfrentan a una sociedad «cada vez más compleja», con episodios de violencia y conductas agresivas. Aitor Otxoa, portavoz de ErNE, reclama un cambio en la forma de prevenir y abordar estas situaciones, así como más preparación, medios y protocolos.
Entre las herramientas que plantea se encuentran recursos intermedios entre el bastón policial y el arma de fuego, como las pistolas táser o los gases irritantes. Otxoa pone como ejemplo a la Policía Local de Irun, cuyos agentes disponen de «dispositivos de gas», y sostiene que medios de este tipo podrían ampliar las opciones de respuesta en incidentes como el ocurrido en Hondarribia.
Unai Garabieta, responsable de las policías municipales del sindicato ESAN, considera que el análisis no debe centrarse únicamente en la actuación policial y reclama estudiar también la posible responsabilidad de otras instituciones. Asegura que la Policía Municipal elaboró semanas antes un informe sobre la situación de Babacar y defiende una investigación transparente y un abordaje multidisciplinar cuando existan antecedentes de vulnerabilidad.
Julio González, secretario general de Euspel, también aprecia margen de mejora en los protocolos y en la preparación para intervenciones excepcionales. A su juicio, precisamente por ser situaciones poco frecuentes, requieren una formación específica y un acompañamiento adecuado para los agentes.
Información elaborada a partir de El Diario Vasco.