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Medio Ambiente

Un estudio de la UCO vincula el siluro con una caída del 76% en la pesca del embalse de Iznájar

Un estudio de la UCO atribuye al siluro una caída del 76% en la pesca del embalse de Iznájar entre 2008 y 2025 y alerta sobre riesgos para los bañistas.

Redacción · Iznájar 3 min de lectura

La pesca de carpas y barbos en el embalse de Iznájar ha perdido un 76% de su rendimiento entre 2008 y 2025, según un estudio de Carlos Fernández, catedrático emérito de Zoología de la Universidad de Córdoba (UCO), publicado en la revista científica Fisheries Management and Ecology. El investigador atribuye este descenso a la expansión del siluro, un gran pez invasor, al que vincula impactos ambientales y sociales y un posible riesgo para los bañistas.

El trabajo analiza 175 concursos oficiales de pesca y 1.877 participaciones registradas en los últimos 17 años en el mayor embalse de Andalucía. Todas las pruebas seguían las mismas reglas: una caña por pescador, cuatro horas de duración y pesaje de las capturas por jueces antes de devolverlas vivas al agua. Según este estudio, la media ha pasado de 4,6 a 1,1 kilos por pescador y hora. Además, en 2008 solo el 2,7% de los participantes se marchó sin pescar nada, mientras que en 2025 ese porcentaje llegó al 39,5%. "En 2008, casi todos los pescadores capturaban algo. En 2025, dos de cada cinco volvieron a casa sin un solo pez", afirma Fernández.

El investigador explica que revisó también las condiciones ambientales y la calidad del agua para buscar otras causas, pero su conclusión apunta al siluro. Su presencia fue registrada científicamente en Iznájar en 2011, aunque pescadores de la zona aseguran haber visto ejemplares pequeños desde 2003. La mayor caída de capturas se concentra en los primeros años, a partir de 2008, y desde 2012 se mantiene en niveles muy bajos. Fernández compara la situación con "soltar leones acuáticos en el embalse" y señala que la sola presencia del depredador hace que carpas y barbos se dejen pescar menos y altera el funcionamiento de todo el embalse.

El catedrático apunta también a posibles efectos económicos, como una menor afluencia de aficionados y menos visitas a bares, restaurantes y comercios de Rute, Iznájar y localidades cercanas, aunque el estudio no cuantifica ese impacto. Recuerda que la pesca recreativa es una tradición en la comarca y que el embalse abastece de agua, riega cultivos, produce electricidad y acoge actividades de ocio.

Su advertencia más llamativa se refiere a la seguridad de los bañistas. Según relata, los siluros pueden alcanzar 50, 60 o 100 kilos y alimentarse también de patos, perros e incluso cabras. Por ello considera necesario estudiar qué riesgo supone su presencia en la zona de baño de Iznájar. "No es la primera vez que un siluro ataca a un humano, ni mucho menos. Eso tendrían que controlarlo", advierte.

Fernández descarta la erradicación de la especie, que requeriría medios y dinero, y defiende evitar nuevas sueltas y vigilar la pesca ilegal de siluros como trofeo. El autor agradece a la Sociedad Deportiva de Pescadores Federada Rute los registros de concursos, así como la colaboración de la Asociación de Pescadores Amapila y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Información elaborada a partir de Diario Córdoba.

Fuente Elaborado por la redacción a partir de Diario Córdoba · Ver original

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