Refugios climáticos para escapar del calor y pasar un verano a 20 grados
Los viajeros buscan refugios climáticos ante el calor extremo, con destinos como los fiordos noruegos o la Sierra de Aracena.
Las olas de calor estivales están transformando los hábitos de los viajeros, que cada vez buscan más destinos donde las temperaturas sean moderadas y las noches permitan dormir con comodidad.
El modelo vacacional basado exclusivamente en el sol y la playa pierde peso frente a los llamados refugios climáticos. Son lugares donde pasear sin sofocos, descansar mejor y disfrutar de un ritmo más tranquilo se convierten en los principales atractivos.
Entre las opciones destacan destinos tan diversos como los fiordos noruegos y la Sierra de Aracena, espacios en los que el verano puede vivirse alrededor de los 20 grados.
Este cambio de preferencias también invita a reflexionar sobre el futuro del turismo en zonas costeras como Lloret de Mar y en el conjunto de la provincia de Girona, ante unos veranos cada vez más marcados por el calor extremo.