Manacor sigue sin agua potable en el 96% de sus contadores
El 96% de los contadores de Manacor sigue recibiendo agua no apta para beber ni cocinar. La solución se plantea por fases.
Manacor continúa sin disponer de agua apta para beber o cocinar en la mayor parte de su red domiciliaria. La planta piloto de ósmosis abastece actualmente a cinco fuentes públicas, unos 470 hogares —aproximadamente 1.500 personas— y una escuela, lo que representa cerca del 4% de los 11.240 contadores de la ciudad.
Francesc Grimalt, gerente de la empresa municipal Serveis de l’Ajuntament de Manacor (SAM), sostiene que la presencia de nitratos se ha normalizado durante décadas porque no altera de forma evidente el sabor, el color o el olor del agua. A su juicio, esta baja percepción del riesgo contribuyó a aplazar las inversiones necesarias para resolver el problema.
La SAM trabaja desde 2015 en la modernización de la red, con actuaciones para controlar el consumo, reducir fugas y sectorizar el suministro. Durante el mandato 2019-2023 se puso en marcha una planta potabilizadora piloto basada en la ósmosis, que permitió abrir las primeras fuentes públicas de agua potable a partir de 2021 y suministrar agua a dos sectores urbanos.
El Ayuntamiento aprobó inicialmente en marzo unas nuevas tarifas progresivas para penalizar los consumos elevados, fomentar el ahorro y aumentar la capacidad de inversión. Sin embargo, el proyecto municipal para construir una planta potabilizadora para toda la ciudad quedó frustrado en abril de 2025, cuando la Dirección General de Recursos Hídricos comunicó que no autorizaría la infraestructura prevista, a la espera de la llegada de agua en alta en 2028.
La primera fase de la solución pasa por reducir los nitratos por debajo del límite legal de 50 miligramos por litro mediante la mezcla del agua de los pozos municipales con recursos procedentes de otros lugares. Después quedarían pendientes otros retos, como la dureza del agua y el sabor a cloro, además de la contención de la demanda.
Manacor distribuye cada día entre 6.000 y 6.400 metros cúbicos de agua. Grimalt plantea reducir el consumo aproximado de 200 litros por persona y día a unos 125, aunque advierte de que el crecimiento de la población podría anular parte de ese ahorro. La solución, según la SAM, requiere actuar a la vez sobre el suministro, la red y la demanda.
Información elaborada a partir de Ara Balears.