La retirada de la macrogranja de pulpos en Canarias mantiene abierto el debate
La retirada de la macrogranja de pulpos en Canarias no cierra el debate, que mantiene su foco en Galicia y en el proyecto de Moaña.
La retirada del proyecto de macrogranja de pulpos previsto en el Puerto de Las Palmas marca un punto de inflexión para la acuicultura industrial de cefalópodos en España, pero no cierra el debate. La iniciativa aspiraba a producir 2.400 toneladas anuales en una superficie de unos 31.000 metros cuadrados.
La empresa promotora comunicó su renuncia a la concesión necesaria para construir la planta en Gran Canaria, tras años de tramitación administrativa y ambiental, además de una amplia controversia científica y social.
El abandono del proyecto no supone, sin embargo, que este modelo de producción esté prohibido en España. La legislación estatal permite actualmente plantear nuevas iniciativas de cría industrial de pulpos.
La atención se centra ahora en Galicia y, en particular, en Moaña, donde existe un proyecto de experimentación y cría de pulpo común. La documentación conocida ha suscitado dudas sobre una posible evolución hacia la producción industrial y ha generado peticiones para analizar sus efectos ambientales, sanitarios y sobre el bienestar animal.
El debate también ha llegado al Congreso de los Diputados. Una Proposición de Ley presentada en junio de 2025 plantea prohibir la cría en cautividad y la acuicultura de pulpos con fines productivos, aunque el texto continúa pendiente de ser sometido a toma en consideración por el Pleno.
La retirada del proyecto canario cambia el escenario, pero no resuelve la cuestión de fondo. Mientras la normativa permita impulsar nuevas explotaciones, el futuro de las macrogranjas de pulpos seguirá condicionado por la evolución de los proyectos en Galicia y por la decisión que adopte el Congreso.