La carrera por convertir los agentes de IA en asistentes cotidianos
OpenAI y Meta compiten por convertir los agentes de IA en asistentes cotidianos, mientras crecen las dudas sobre privacidad y ciberseguridad.
Silicon Valley ha acelerado la competición para convertir los agentes de inteligencia artificial en asistentes capaces de actuar por los usuarios. OpenAI ha presentado Dots, una función orientada a automatizar tareas como resumir correos, organizar reuniones o realizar compras, mientras que Meta ha lanzado Muse, diseñado para planificar y ejecutar distintas acciones.
La apuesta de ambas compañías responde a estrategias diferentes. OpenAI dirige Dots principalmente a empresas, mientras Meta ofrece Muse gratuitamente para atraer al público y ganar cuota de mercado. En la carrera también participan Grok Bot, de xAI; Gemini Spark, de Google; Instinct y Claude Duet, de Anthropic, todavía no disponible para el público.
El cambio, según el analista tecnológico Antonio Ortiz, desplaza la competencia desde la creación de modelos cada vez más potentes hacia el diseño de productos útiles y sencillos. Nilay Patel, director de The Verge, advierte de que la carrera podría ganarla «el peor producto, pero el más fácil de usar».
OpenAI trabaja con el diseñador Jony Ive en un dispositivo que prevé lanzar a partir de febrero de 2027. Meta, por su parte, prepara Muse Charm, un aparato de bolsillo con cámaras, pantalla táctil y un colgante, previsto antes de Navidad. La estrategia de presentar estos asistentes como productos cercanos y casi juguetizados ha llevado a hablar de la «tamagotchización» de la inteligencia artificial.
El acceso de los agentes a información personal, cuentas bancarias, historiales médicos y datos de personas cercanas plantea riesgos para la privacidad y la ciberseguridad. Se han denunciado errores como falsificación de datos, cancelaciones indebidas y acciones realizadas sin autorización. Además, un test de la última inteligencia artificial de OpenAI se relacionó este verano con ciberataques contra empresas y páginas web de varios gobiernos.
Por ahora, estos riesgos impiden que los agentes de inteligencia artificial estén disponibles en la Unión Europea. La evolución de esta tecnología afecta también a los usuarios de Murcia, aunque el texto no recoge aplicaciones ni iniciativas específicas en la Región.
Información elaborada a partir de La Opinión de Murcia.