Una cuenta doméstica descubre 248 bolígrafos y lápices acumulados en casa
Una pregunta sobre los lápices y bolígrafos de casa acaba en un recuento de 248 unidades y en una reflexión sobre la acumulación.
Una pregunta retórica de su hija llevó al autor a contar cuántos bolígrafos y lápices había en casa. El recuento terminó con 248 unidades, después de localizar 218 y sumar otros 30 en el cajón de su mesa.
La búsqueda se convirtió en un recorrido por portalápices, cajones, cajas, estanterías y estuches. El autor dejó fuera del cálculo las ceras, pinturas y los rotuladores, mientras cada nuevo hallazgo reforzaba la sensación de acumulación absurda.
El episodio le hizo reflexionar sobre la tendencia humana a reunir objetos, emociones, experiencias e ideas. También recordó el caso del escritor estadounidense Shelby Foote, que compró todas las unidades de un modelo de plumillas Esterbrook que encontró en una papelería de Nueva York, preocupado porque el fabricante había cerrado y sus existencias se agotaban.
Cuando Helena regresó a casa, el autor le comunicó el resultado. Ella preguntó para qué los había contado y aclaró que solo había hablado por hablar. Él respondió que había contado por contar, en un intercambio que terminó dejando al narrador, según sus propias palabras, “en la lona, grogui”.
La reflexión, publicada en La Opinión de Murcia, plantea así una escena doméstica y cotidiana sobre el coleccionismo tácito, la utilidad de algunas acciones y la búsqueda de sentido en gestos aparentemente irrelevantes.
Información elaborada a partir de La Opinión de Murcia.