Atrapados en casa: el envejecimiento choca con edificios sin ascensor
Miles de mayores viven confinados en casa por edificios sin ascensor. Expertos y datos del INE sobre accesibilidad y las ayudas del Plan Estatal de Vivienda.
Miles de personas mayores en España viven confinadas en sus propios hogares por una razón concreta: los edificios en los que residen carecen de ascensor o tienen escalones sin soluciones adaptadas. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población de 65 años o más ya supera el 20 % del total del país, y el tramo de mayores de 80 años es el que crece más deprisa, precisamente el colectivo con más limitaciones de movilidad.
El problema es estructural. Más de la mitad del parque residencial español se construyó antes de que entrasen en vigor las normativas de accesibilidad, y millones de edificios de tres o más plantas no disponen de elevador. Para muchos vecinos, el resultado es una reducción progresiva de las salidas a la calle que deriva en aislamiento social y un deterioro de la salud física y mental.
Según los expertos citados en el reportaje, las comunidades de propietarios suelen apoyarse en tres argumentos para no acometer las obras: la discrepancia entre vecinos jóvenes y mayores, el coste económico y la creencia de que el edificio no tiene espacio para instalar la maquinaria. Sin embargo, la instalación de ascensores en inmuebles antiguos es técnicamente viable en la mayoría de los casos, mediante patios interiores, espacios comunes infrautilizados o estructuras modulares en la fachada.
El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, regulado por el Real Decreto 326/2026, incrementa las dotaciones destinadas a subvencionar obras de accesibilidad residencial, cuya tramitación corresponde a las comunidades autónomas. Para los vecinos de Muro y del resto de Mallorca, conviene informarse en las administraciones competentes sobre las ayudas disponibles.
El reportaje subraya que poder envejecer en casa es el deseo mayoritario de la ciudadanía y un pilar de los modelos de atención a la dependencia, por lo que la adaptación del parque residencial se plantea como una necesidad social y no solo como una reforma arquitectónica.