Mutxamel conserva parte de la red de torres contra los ataques piratas
Mutxamel conserva parte de la red de torres que alertaba y protegía a la Huerta de Alicante frente a los ataques piratas.
Mutxamel forma parte de la antigua red defensiva que protegía la Huerta de Alicante frente a las incursiones de corsarios del norte de África durante los siglos XVI y XVII. La documentación municipal señala que se construyeron 35 torres y que 27 permanecen actualmente en pie, repartidas entre Alicante, Sant Joan d'Alacant y Mutxamel.
El sistema funcionaba como una cadena de alerta. Las torres vigía detectaban las embarcaciones hostiles en el horizonte y transmitían el aviso mediante señales de fuego y humo, de una construcción a otra, hasta alcanzar distintos puntos de la huerta y el Castillo de Santa Bárbara.
La red también contaba con hombres a caballo, conocidos en algunas fuentes como atajadores, que recorrían los tramos entre puestos para comunicar personalmente la amenaza a las autoridades y a las poblaciones cercanas. Así se combinaban las señales visuales a distancia con el desplazamiento de mensajeros.
Las torres situadas entre Alicante, Sant Joan y Mutxamel no eran simples miradores. Servían como espacios de refugio para quienes vivían o trabajaban en la huerta y permitían resistir hasta que los atacantes abandonaran la zona o llegaran refuerzos desde Alicante.
La riqueza agrícola de la Huerta de Alicante, especialmente el cultivo de la vid y la producción de vino, convirtió el territorio en un objetivo atractivo para los corsarios, que buscaban mercancías y cautivos. La Torre Sarrió, rehabilitada como Centro de Interpretación de las Torres de la Huerta, explica actualmente el funcionamiento de esta red defensiva.
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