Orihuela recupera un gran lienzo barroco tras 11 meses de restauración
Orihuela recupera un lienzo de Santa Catalina y San Antón tras una restauración de 11 meses en el Santuario de Monserrate.
Orihuela ha recuperado el lienzo de Santa Catalina y San Antón con donante, un óleo anónimo del siglo XVI de tres metros de alto por 2,30 de ancho que se conserva en el Santuario de Nuestra Señora de Monserrate. La obra, vinculada originalmente a la Iglesia de Santiago, ha sido restaurada durante 11 meses por iniciativa de la Archicofradía de Nuestra Señora de Monserrate y Caja Rural Central.
El resultado se presentó este miércoles en el propio santuario, en una jornada en la que el historiador del arte Jorge Belmonte Bas realizó el primer análisis de su valor histórico y artístico. La intervención estuvo dirigida por Elisa Martínez Zerón, historiadora del arte y conservadora-restauradora de bienes culturales, y se desarrolló en la Capilla del Hallazgo sin interrumpir el culto.
El cuadro presentaba graves daños causados por la humedad, las goteras y el deterioro del edificio. El lino había perdido elasticidad, había rasgados, pérdidas de tejido y costuras abiertas, mientras que la pintura sufría levantamientos, grietas y desprendimientos. También acumulaba barniz envejecido, polvo, cera, hollín y repintes de una restauración anterior.
La restauración se planteó con el criterio de «recomponer sin falsear». Las pérdidas se reintegraron con trateggio, una técnica que permite distinguir la intervención de cerca y mantener una lectura armónica a distancia. Según Martínez Zerón, la obra ha recuperado su lectura, su color original y la apreciación de sus detalles, además de estabilizarse para frenar nuevos deterioros.
Tras la limpieza se pudo leer en la manga del donante la referencia «nicolbus. orumbellrs», identificada con su nombre y apellido. El estudio técnico también reveló que la tela está formada por cinco piezas cosidas, que participaron al menos dos manos en la ejecución y que existen varios arrepentimientos del pintor.
Belmonte Bas ha relacionado la obra con la familia Orumbella, asentada en Orihuela desde la Reconquista y patrona de la capilla de Santa Catalina y San Antón en la Iglesia de Santiago. El historiador propone que pudo ser pintada por el lorquino Pedro Camacho (1644-1716), quien trabajó en Orihuela en 1700 y cuyo estilo considera coincidente con el del lienzo.
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