El futuro de la fachada marítima de Palma enfrenta dos modelos de ciudad
El vecindario de Ses Veles reclama un bosque urbano en la fachada marítima de Palma frente a un proyecto con nuevas construcciones y aparcamiento.
El barrio de Ses Veles ha acogido una nueva asamblea sobre el futuro de la fachada marítima de Palma, uno de los últimos tramos del paseo marítimo con vistas despejadas al mar. El vecindario reclama que este espacio se convierta en un gran bosque urbano público, con árboles, sombra y zonas de convivencia, sin nuevas edificaciones.
La propuesta vecinal también plantea aprovechar el edificio protegido de Josep Ferragut, que cuenta con más de 16.000 metros cuadrados construidos y está pendiente de rehabilitación, para instalar equipamientos públicos.
Los planes municipales contemplan, en cambio, nuevas estructuras construidas y un gran aparcamiento subterráneo. Según los vecinos, estas actuaciones limitarían la plantación de arbolado de gran porte y podrían orientar los usos culturales y expositivos principalmente hacia la atracción de visitantes, en lugar de atender las necesidades del barrio y de la ciudadanía.
La inversión prevista supera los 76 millones de euros, aunque todavía no se ha concretado públicamente un plan de financiación que garantice la ejecución del proyecto. Mientras tanto, equipamientos como el Escorxador y el teatro Catalina Valls siguen pendientes de recuperación, y la reforma de la Plaza Mayor continúa sin completarse.
Para el vecindario, el debate sobre la fachada marítima va más allá del urbanismo y afecta al modelo de ciudad que quiere Palma: una ciudad pensada para sus residentes o condicionada por los intereses turísticos y económicos.
Información elaborada a partir de Ultima Hora.