El plástico de las impresoras 3D podría ayudar a rastrear las armas fantasma
Investigadores australianos proponen analizar el plástico de las armas impresas en 3D para vincularlas con su filamento cuando faltan números de serie.
Una investigación de la Universidad de Curtin, en Australia, plantea una nueva vía para rastrear armas de fuego fabricadas con impresoras 3D: analizar el comportamiento térmico del plástico con el que se han fabricado. Según el estudio, publicado en la revista Forensic Science International, el material podría conservar rasgos suficientes para relacionar un arma incautada con el filamento utilizado, incluso cuando no hay números de serie ni marcas balísticas útiles.
Las denominadas "armas fantasma" son un problema creciente para la seguridad, ya que suelen fabricarse de forma privada y al margen de los sistemas convencionales de registro. Además, al dispararse no siempre dejan en los proyectiles las marcas habituales que permiten compararlas y vincularlas con distintos delitos. En ese contexto, los componentes plásticos pueden convertirse en una fuente alternativa de información, según recoge la nota de prensa de la universidad.
El equipo de Curtin, junto con especialistas de ChemCentre, analizó muestras de ácido poliláctico (PLA), uno de los materiales más usados en la impresión 3D. Mediante calorimetría diferencial de barrido, una técnica que registra los cambios de energía de una muestra sometida a un programa controlado de temperatura, lograron diferenciar 26 de las 28 muestras de filamento analizadas. La distinción también funcionó con materiales del mismo color pero de marcas distintas.
La principal dificultad apareció al comparar el filamento original con el plástico de un objeto ya impreso, porque el calentamiento y enfriamiento durante la fabricación modifican su historial térmico. Los investigadores resolvieron ese obstáculo aplicando un tratamiento controlado de calentamiento y enfriamiento a ambos materiales, lo que permitió emparejar las muestras impresas con su filamento correspondiente.
La técnica, sin embargo, tiene límites. No permite identificar al autor de un arma ni señalar con certeza dónde se compró el plástico, y tampoco sirve como detector a distancia. Los especialistas la consideran una herramienta complementaria a las pruebas balísticas, útil en el análisis de laboratorio de los materiales recuperados.
El estudio se basó en 28 muestras comerciales de PLA del mercado australiano, por lo que queda por comprobar si los resultados se pueden extrapolar a otros fabricantes y condiciones de impresión. La siguiente fase contemplará ampliar la diversidad de muestras y evaluar materiales expuestos a enterramiento o inmersión en agua, situaciones posibles cuando alguien intenta ocultar un arma.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.