La caída de precios y la falta de demanda ponen en apuros a parte de las plantas solares en España
Las plantas solares de España ganan menos por los precios cero, la falta de demanda y los límites de la red, y piden ayuda para pagar sus deudas.
Las plantas fotovoltaicas españolas producen cada vez más electricidad, pero ganan cada vez menos dinero. El desplome de los precios en las horas de sol, la escasa demanda eléctrica y los límites de la red han colocado en una situación delicada a parte del sector, que teme no poder hacer frente a la deuda de sus instalaciones y reclama medidas para aguantar hasta que el consumo eléctrico se recupere. Según la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), la situación afectaría a en torno al 17% de las instalaciones, unos 7 GW a 8 GW.
Las dificultades se concentran en determinados perfiles de empresas, sobre todo en las más expuestas a los precios del mercado y con menos capacidad para soportar varios años de ingresos reducidos. Según la explicación recogida en el texto, el impacto depende de cómo vende la electricidad cada planta: con contratos de compraventa de energía (PPA) que garantizan un precio, con PPA que dejan de pagar cuando los precios son cero o negativos, o vendiendo directamente en el mercado mayorista. Dentro de este último grupo, las que entraron hace tiempo se beneficiaron de los precios altos y tienen margen, mientras que las que empezaron a operar en los dos últimos años no han tenido tiempo de generar caja.
El número de horas con precio cero o negativo ha aumentado de forma notable. Mientras que en 2022 apenas se registraron cinco, en lo que va de año se acumulan alrededor de 1.100. El director general de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), José María González Moya, explica que en las horas solares se reciben de media entre 30 y 34 euros por megavatio-hora (MWh), mientras que el coste mínimo para que una instalación sea rentable se sitúa entre 32 y 35 euros. Añade que, aunque el precio se ha disparado en los últimos días por el alza del gas, por la guerra de Irán, eso no resuelve el problema, porque en esos meses apenas hay producción solar.
El texto atribuye el problema a la forma en que funciona el mercado eléctrico. El sistema marginalista fija el precio en función de la última central necesaria para cubrir la demanda, normalmente los ciclos combinados de gas. Sin embargo, el aumento de la fotovoltaica y la baja demanda hacen que, en las horas solares, esas centrales basten para cubrir la necesidad, de modo que la energía solar, que apenas tiene coste variable, se ofrece a precio cero o similar. A ello se suman las restricciones técnicas de la red, que obligan en ocasiones al operador Red Eléctrica a reducir o detener la producción. Según los cálculos de APPA, si las plantas permanecen paradas alrededor del 17% de las horas, los ingresos efectivos pueden caer hasta unos 29 euros por MWh, frente a los 34,5 euros de media percibidos este año.
Para el sector, el problema es sobre todo financiero, porque los proyectos se construyeron con previsiones de ingresos muy distintas y ahora deben atender pagos comprometidos con los bancos. González Moya reconoce que es el primer año en el que los valores están por debajo de lo necesario para devolver la deuda, y algunas compañías tuvieron que renegociar o ampliar plazos. UNEF ha propuesto al Gobierno una línea de unos 300 millones de euros del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para dar liquidez a las plantas más expuestas durante tres o cuatro años, pero las conversaciones están paralizadas, según su director, José Donoso. El texto indica que la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, no hizo referencia a esa petición en su intervención en el congreso anual de la patronal.
Como vías de salida se mencionan la recuperación de la demanda, que crece alrededor del 3% este año pero sigue lejos de lo previsto, impulsada en parte por nuevas industrias como los centros de datos, y el almacenamiento con baterías. APPA, sin embargo, considera que las baterías no son una solución inmediata: las que se instalan ahora duran unas cuatro horas y suelen dimensionarse para almacenar entre el 20% y el 30% de la producción, además de exigir nuevas inversiones a empresas que ya tienen dificultades para pagar sus préstamos. Según el texto, la banca se muestra más activa en operaciones de hibridación de parques solares con baterías y, en algunos casos, con eólica.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.