La experiencia de los conciertos va más allá de escuchar música
Los conciertos ofrecen una experiencia corporal y colectiva que va más allá de escuchar música en la era digital.
Entre el 18 de septiembre y el 11 de octubre, alrededor de 600.000 personas asistirán en Madrid a «Las mujeres ya no lloran», la residencia artística de Shakira en Europa. La afluencia sirve como punto de partida para analizar por qué el público sigue acudiendo a conciertos en plena era del acceso inmediato a la música.
La respuesta, según los profesores Guillermo Sánchez Ungidos y José Ángel Baños Saldaña, de la Universidad de Castilla-La Mancha, no está únicamente en las canciones. El concierto reúne la música conocida con su interpretación en directo y añade la presencia física del artista, el público y el entorno compartido.
La espera, la entrada, la aparición del cantante, los momentos de intensidad y el final forman parte de un ritual que modifica la relación habitual con el tiempo. El público se mueve, grita y escucha rodeado de otros cuerpos, mientras participa durante unas horas en una experiencia que no puede repetirse exactamente.
Los autores también destacan la importancia de la puesta en escena y de los símbolos que identifican a cada comunidad de seguidores. Citan el Macondo Park de Shakira, la «casita» puertorriqueña de Bad Bunny, las pulseras de la amistad de Taylor Swift, los atuendos rosas asociados a Karol G y las pelucas moradas vinculadas a Shakira.
El rito empieza incluso antes del espectáculo, con la venta de entradas y las colas virtuales, y continúa después con las conversaciones, las fotografías, las publicaciones en redes sociales y los recuerdos compartidos. El artículo, publicado por Diario de Ibiza, plantea una reflexión de ámbito cultural que también puede interesar a los vecinos de Palma como público habitual de conciertos y eventos musicales.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.