Las huelgas del textil en Bangladesh exigen subir el salario mínimo un 140%
Huelgas en Bangladesh por un salario textil digno: docenas de heridos, 500 fábricas cerradas y pulso con las grandes marcas de moda.
Los trabajadores del sector textil de Bangladesh, segundo fabricante mundial de ropa, encadenan su segunda semana de huelgas por un salario digno sin que las medidas del Gobierno hayan frenado las protestas. El conflicto estalló el sábado pasado y ha dejado docenas de heridos tras los choques con la policía, según la prensa local, que habla de gases lacrimógenos y granadas aturdidoras en las manifestaciones de Dhaka.
Los obreros han cortado carreteras principales en Gazipur, uno de los principales distritos industriales, y en Mirpur, epicentro de las movilizaciones, han llegado 10.000 policías. Unas 500 fábricas, cerca del 20% del total, permanecen cerradas. La nueva junta salarial anunció una revisión en diciembre que se reflejará en las nóminas de enero, pero los trabajadores reclaman una subida del 140% del salario mínimo, que hoy se sitúa en unos 90 euros mensuales (12.500 takas) y que aspiran a elevar a 215 euros (30.000 takas).
Según el texto, las seis revisiones del salario mínimo de las últimas tres décadas llegaron tras luchas enconadas, represión policial, listas negras, despidos, detenciones y algunas muertes. La crisis coincide con la temporada alta de colecciones de primavera. El Grupo Sparrow, que sirve a clientes como Inditex, GAP o Marks and Spencer, detuvo la producción el lunes, y el conflicto afecta también a proveedores de H&M, Uniqlo, Next, Hugo Boss, G-Star, Walmart o Primark.
La subida de costes preocupa a la industria: la inflación reduce el poder adquisitivo de los salarios actuales y el precio del gas industrial se ha cuadruplicado en cuatro años, en un contexto de incertidumbre energética por la guerra en Oriente Medio. A ello se suma la competencia de Vietnam, Camboya y, sobre todo, la India, cuyo salario mínimo en el sector ronda entre 123 y 142 euros y que cuenta con industria propia de algodón y ayudas públicas.
El sector textil es el motor exportador del país: en 1984 una pequeña fábrica envió pantalones a Italia por 12.000 dólares y hoy la industria se acerca a los 40.000 millones de dólares, con cuatro millones de empleos, el 80% ocupados por mujeres, muchas procedentes de zonas rurales. El artículo subraya que el modelo compite sobre todo por ofrecer la mano de obra más barata, y que ni el Gobierno ni los inversores tienen incentivos claros para repartir mejor los beneficios.
Para Palma, la noticia es un asunto de ámbito internacional que se explica desde el consumo: el precio de la ropa barata que se vende en las tiendas de la ciudad depende de cadenas de producción como esta. No se trata de un hecho local.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.