Los casos de violencia intrafamiliar contra menores crecen un 75% en cinco años, según ANAR
ANAR atendió a 5.636 menores víctimas de violencia familiar entre 2024 y 2025, un 75% más que en 2020-2021. La violencia machista crece un 237%.
La Fundación ANAR ha publicado un estudio que revela un aumento del 75% en los casos de violencia intrafamiliar contra niños, niñas y adolescentes atendidos a través de sus líneas de ayuda, entre ellas el teléfono 900 20 20 10. Entre julio de 2024 y junio de 2025 la entidad atendió a 5.636 menores, frente a los 3.216 que recurrieron a ella entre junio de 2020 y junio de 2021. El informe, elaborado por su centro de estudios e investigación con el apoyo del Ministerio de Igualdad, se ha dado a conocer este miércoles.
El maltrato físico y el psicológico son las formas de violencia más frecuentes. Sin embargo, la que más ha crecido es la violencia machista en el entorno familiar, con un incremento del 237%. En estos casos, el padre, la pareja o la expareja de la madre ejerce la violencia contra ella y contra los hijos, que en ocasiones son utilizados como instrumento para causarle daño y son considerados víctimas directas. También se han más que duplicado las agresiones sexuales y casi se ha duplicado el abandono. Según el estudio, en el 64% de los casos la violencia se produce a diario y en casi ocho de cada diez se prolonga durante más de un año, y ocho de cada diez situaciones presentan una gravedad alta.
El uso inadecuado de la tecnología está implicado en casi la mitad de los expedientes de violencia intrafamiliar. Por sexo, el 60% de las víctimas atendidas son niñas y adolescentes y el 40% varones; ellas representan ocho de cada diez víctimas de agresiones sexuales. Por edad, el 44% tiene entre 13 y 17 años y el 38% nueve años o menos. Uno de cada cuatro menores atendidos tiene alguna discapacidad, y dentro de ese grupo el 66% son varones.
La salud mental aparece como el principal problema asociado a la violencia intrafamiliar: las víctimas presentan una media de 4,8 problemas, entre ellos depresión, tristeza, miedo y ansiedad. El estudio señala además que las autolesiones son el principal predictor de violencia intrafamiliar entre las niñas y adolescentes, y que solo el 26% de las víctimas había recibido tratamiento psicológico externo cuando contactó con ANAR.
El padre es el principal agresor identificado (48,5%), seguido de la madre (29%) y de ambos progenitores (12%). Las familias monoparentales y las migrantes aparecen como especialmente vulnerables: el 36% de las víctimas convive solo con su madre y casi la mitad pertenece a familias migrantes. Entre los factores de riesgo señalados figuran las separaciones conflictivas, las adicciones, la pobreza, la falta de apoyo familiar y los problemas de salud mental en el hogar.
Ante estos datos, la organización propone reforzar la formación de las familias en crianza positiva, mejorar la detección temprana de la violencia psicológica y digital, garantizar atención psicológica especializada y accesible, apoyar a los hogares vulnerables y reforzar la coordinación entre instituciones. Reclama además la creación de más juzgados de violencia contra la infancia y la adolescencia previstos en la Lopivi, la ley de protección a la infancia.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.