Los perros pasan de vivir fuera a compartir cama y familia
Los perros han pasado de vivir fuera de casa a ser considerados miembros de la familia, con más cuidados y responsabilidades para sus tutores.
La relación entre las familias y los perros ha cambiado de forma notable en las últimas décadas. Si hace unos 50 años muchos animales vivían fuera de casa y cumplían funciones de vigilancia, caza o trabajo, hoy es habitual que entren en todas las estancias, descansen en el sofá o incluso duerman en la cama.
Este cambio se aprecia especialmente en los hogares actuales, donde los perros son considerados miembros de la familia y reciben una alimentación y unos cuidados más específicos. Los avances en etología han contribuido a reforzar la idea de que son seres sintientes, capaces de experimentar emociones y percibir dolor.
La convivencia también aporta beneficios a muchas personas, que aseguran encontrar en sus perros apoyo emocional, menos soledad y estrés, además de una mayor motivación para socializar, hacer ejercicio y mantener una vida activa.
Según un estudio australiano publicado en 2021, casi la mitad de los tutores permite que sus perros suban a la cama y duerman junto a ellos, aunque esta práctica puede afectar a la calidad del sueño. El trabajo refleja el fuerte vínculo creado entre animales y personas.
La evolución de este vínculo implica también más responsabilidades. Quienes conviven con un perro deben atender sus necesidades físicas, sociales y emocionales mediante ejercicio adaptado, educación con refuerzo positivo, higiene, atención veterinaria, alimentación adecuada, enriquecimiento ambiental y una correcta socialización. El cambio afecta igualmente a los hogares de Palma y del resto de Balears, donde la convivencia con animales forma parte de la vida cotidiana.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.