Macron afronta el tramo final de su mandato entre protestas y desgaste político
Macron afronta el final de su mandato con protestas sociales, inflación, deuda elevada y una popularidad reducida al 17%.
Emmanuel Macron afronta los últimos meses de su mandato con una crisis económica y social que ha erosionado su popularidad. Según un barómetro de Ifop publicado el 19 de octubre de 2026, solo el 17% de los encuestados se declara satisfecho con su actuación, mientras que el 56% afirma estar «muy descontento» con su papel.
El descontento comenzó a hacerse visible en octubre de 2018 con las protestas de los ‘chalecos amarillos’, surgidas contra el coste de la vida y el aumento de los impuestos sobre la gasolina y el diésel. El movimiento se prolongó durante 18 meses y afectó especialmente a trabajadores de zonas rurales y ciudades secundarias, así como a agricultores.
Después llegaron las movilizaciones contra la Ley de Seguridad Global y, en 2023, las protestas contra la reforma de las pensiones, que elevó la edad de jubilación de 62 a 64 años. Macron defendió entonces que la medida era necesaria, mientras las manifestaciones se extendían por las principales ciudades francesas.
En el tramo final de su mandato, una nueva revuelta vinculada a la precariedad del sector educativo ha vuelto a tensionar las calles. El movimiento comenzó en un instituto de Saint-Denis, en las afueras de París, y posteriormente se extendió a otras ciudades, con restricciones a la movilidad durante una semana, según el texto original.
La pérdida de poder adquisitivo aparece como el hilo común de las protestas. La inflación anual pasó de alrededor del 1% en 2017 al 5,3% en 2022, antes de moderarse hasta el 3,1% en septiembre de 2025. Según el INSEE, los precios aumentaron aproximadamente un 19,6% entre 2017 y 2025, lo que habría encarecido una cesta de la compra de 100 euros en unos 20 euros.
El deterioro económico también se refleja en las cuentas públicas. El déficit superó el 6% del PIB en 2024 y el proyecto presupuestario de 2025 contempló un ajuste de unos 60.000 millones de euros, mientras la deuda pública alcanzó el 115,7% a finales de ese año. La situación francesa, aunque no incluye datos específicos de Palma, resulta relevante para los vecinos de la capital balear por tratarse de la evolución política y económica de un país de la Unión Europea.
Información elaborada a partir de Diario de Mallorca.