Puente deja el Ministerio de Transportes sin aclarar las incógnitas del accidente de Urda
Óscar Puente deja Transportes sin aclarar las incógnitas del accidente de Urda, con 69 muertos y unos 200 heridos. Repasamos las preguntas pendientes.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, abandona el cargo sin haber despejado algunas de las principales incógnitas del accidente ferroviario de Urda, que ha dejado 69 muertos y alrededor de 200 heridos. Ha anunciado su dimisión al término de su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, donde asumió la responsabilidad política por la tragedia, aunque no aclaró los motivos de las decisiones del centro de control de Adif en Atocha que precedieron a la colisión entre un AVE de Renfe y un Iryo detenido. Puente tampoco concurrirá a las elecciones del 29 de noviembre.
Según sus palabras, "un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año". Para justificar su salida recuperó una frase del exministro portugués Jorge Coelho: "La culpa no puede morir soltera". Sin embargo, esa asunción de responsabilidad política no responde a las preguntas sobre los errores previos al choque.
Puente reconstruyó los 23 minutos transcurridos entre la caída del sistema LZB y el impacto, así como las instrucciones dadas a los siete trenes afectados por la avería. Aun así, siguen sin conocerse las razones de las órdenes de Adif, la falta de reacción de sus trabajadores y las deficiencias de los mecanismos de supervisión. Según el relato del ministro, a las 8:36 el centro de Atocha autorizó al AVE 2080 a reanudar la marcha con el sistema BSL en lugar de marcha a la vista, que habría limitado la velocidad a 40 km/h. El tren recorrió unos 25 kilómetros y superó los 160 km/h antes de colisionar.
Entre las 8:48 y las 8:53, la maquinista del Iryo comunicó que seguía detenida sin poder reanudar la marcha. Puente reconoció que "el centro recibió el mensaje, pero no tomó ninguna acción". Tampoco se han aclarado los motivos por los que el convoy no pudo arrancar ni por qué la señal no recuperó una indicación restrictiva, lo que impidió que el sistema ASFA advirtiera al AVE del peligro.
El Gobierno ha anunciado que las decisiones tomadas sin la protección de los sistemas automáticos serán validadas por un segundo controlador, y Puente ha anunciado un nuevo programa informático con alertas automáticas y un sistema de inteligencia artificial para detectar anomalías. La investigación deberá determinar si los errores fueron aislados o responden a deficiencias estructurales, así como qué responsabilidades corresponden a cada trabajador implicado.
Aunque se trata de un accidente ocurrido en la provincia de Toledo, en Palma se sigue con interés por su impacto en el debate sobre la seguridad ferroviaria y la modernización de las infraestructuras de transporte en el conjunto de España.
Información elaborada a partir de Diario de Ibiza.