El mercado necesita reglas y acuerdos para no agrandar las desigualdades
El análisis del pensamiento de Adam Smith defiende mercados con reglas, diálogo social y acuerdos para reducir desigualdades en Canarias.
El 250 aniversario de la publicación de La riqueza de las naciones, de Adam Smith, invita a revisar la interpretación de la llamada «mano invisible» y a cuestionar la idea de que los mercados funcionan mejor sin normas.
El texto recuerda que Smith apenas utilizó esa expresión y que su pensamiento era más prudente de lo que suele sugerir el tópico. El economista defendía el mercado, pero también la justicia, la confianza y la necesidad de evitar acuerdos empresariales que perjudicaran al público.
La reflexión señala problemas actuales como la concentración empresarial, los costes medioambientales que asumen terceros y las relaciones laborales desequilibradas. También advierte de que las consecuencias de una crisis económica no siempre aparecen en las estadísticas: cuando cierra la principal empresa de un pueblo, se pierden empleos, oficios, actividad comercial y confianza.
En este contexto, el artículo vincula la polarización con la sensación de que las decisiones se toman sin contar con una parte de la población. Defiende que el salario y las condiciones laborales no pueden tratarse únicamente como el resultado de la oferta y la demanda, porque afectan a la vivienda, los hogares y la emancipación de los jóvenes.
La alternativa planteada no es acabar con el mercado, sino establecer reglas acordadas mediante el diálogo social y la negociación colectiva. En Canarias, los acuerdos entre empresas, sindicatos y administraciones han permitido afrontar crisis, ordenar cambios y repartir los esfuerzos y beneficios con mayor equidad.
La propuesta es extender ese diálogo a ámbitos como el empleo, la vivienda, la formación, la transición energética y las nuevas tecnologías. Para Las Palmas de Gran Canaria, como capital de la provincia y de Canarias, el debate afecta a decisiones que condicionan el futuro económico y social del Archipiélago. La conclusión es que la «mano invisible» necesita manos visibles: una sociedad capaz de alcanzar acuerdos.
Información elaborada a partir de La Provincia.