Fernando Gurich vuelve a Pamplona para dirigir el proyecto deportivo de Anaitasuna
Fernando Gurich regresa a Pamplona tras casi una década en Eslovaquia para dirigir el proyecto deportivo de Anaitasuna.
El técnico navarro Fernando Gurich Mina, tras casi una década vinculado al balonmano eslovaco, ha regresado a Pamplona para asumir el cargo de director deportivo de Anaitasuna. La cercanía con su mujer, Saioa Meoki, y su hija Kaia, de cuatro años, ha sido uno de los motivos principales de su vuelta a casa.
Gurich, que ha trabajado en clubes como Loyola, San Antonio, Beti Onak y Lagunak, además de en la selección juvenil de Navarra, asegura que su experiencia en Eslovaquia fue «espectacular» en los ámbitos personal, familiar y profesional. Sin embargo, reconoce que el regreso le permite vivir más de cerca unos años de su hija que «no van a volver».
Como director deportivo, tendrá entre sus funciones apoyar la formación de los cerca de 400 jugadores y jugadoras con licencia de balonmano en Anaitasuna, coordinarse con los entrenadores, seguir la evolución de los equipos, trabajar en el modelo de juego y reforzar la relación con las familias, los clubes y las instituciones. También destaca la formación de los técnicos y la voluntad de que el proyecto sea entendido como parte del balonmano navarro.
Sobre el primer equipo masculino, que compite en Plata, Gurich atribuye a Nacho Moyano la confección de la plantilla y considera que el conjunto tiene capacidad para pelear por los puestos altos. El equipo cuenta, entre otros, con los campeones de Champions Bazán y Eduardo Gurbindo, además de un bronce olímpico, en una categoría que, según el navarro, se ha vuelto especialmente competitiva y con presupuestos elevados.
El responsable deportivo también pone el foco en la cantera de Pamplona y Navarra. Anaitasuna ha renovado a Glaría, Isturiz, Soteras y Endika, del Primera Nacional, con la intención de seguir desarrollando su trayectoria. Asimismo, subraya que el equipo femenino de Oro está formado por jugadoras nacidas en Navarra salvo una.
Gurich llegó a Eslovaquia tras una oportunidad surgida durante un viaje para ver jugar a su cuñado, Ibai Meoki, en Alemania. Recuerda que su primera llegada a Bratislava, un 16 de enero con 16 grados bajo cero, nieve y sin taxis, fue muy complicada. Allí comenzó trabajando con la base y terminó ejerciendo como seleccionador absoluto antes de decidir regresar a Pamplona.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Navarra.