Ferretería Márquez mantiene vivo el comercio de proximidad en San Jorge
La Ferretería Márquez, abierta desde 1972, es la única del barrio pamplonés de San Jorge y afronta su continuidad sin relevo familiar.
La Ferretería Márquez, regentada por Koldo Ochoa y su mujer, Beatriz Aramburu, es la única que permanece abierta en el barrio pamplonés de San Jorge/Sanduzelai. El negocio familiar, que abrió sus puertas en 1972, continúa atendiendo a vecinos y profesionales desde su local de la avenida de San Jorge 73-75.
Los padres de Koldo, Juan Ochoa, natural de Los Arcos, y Teresa Márquez, de Valtierra, regresaron a Navarra tras emigrar por Alemania y Francia. Al instalarse en Pamplona comprobaron que el barrio, entonces todavía en construcción, no contaba con ninguna ferretería y decidieron abrir un establecimiento en un local de unos 40 metros cuadrados de la calle Doctor Húder.
Con el crecimiento de San Jorge y del propio negocio, la familia se trasladó posteriormente a un espacio mayor, donde sigue trabajando 54 años después. El comercio ofrece productos de ferretería, menaje, herramientas, electricidad, fontanería, jardinería y pintura, además de copias de llaves, duplicado de mandos, afilado, cerrajería y otros servicios domésticos y para comunidades.
Koldo Ochoa destaca la transformación del barrio, que mantiene su carácter obrero y ha incorporado vecinos procedentes de distintos países. La tienda conserva a su clientela tradicional y también ha sumado población joven y nuevos residentes. Además, ofrece reparto a domicilio en la Comarca de Pamplona para compras superiores a 60 euros.
El negocio continúa adaptándose a las necesidades de la clientela. Ochoa explica que la demanda de toldos ha aumentado por las altas temperaturas y que preparan la instalación de aires acondicionados para el próximo año, para lo que formarán a su empleado, Juan Carlos Tapia. La ferretería pertenece a la Asociación de Comerciantes de Sanduzelai y a la cooperativa YMAS.
La continuidad del establecimiento, sin embargo, está en el aire. Koldo, de 62 años, y Beatriz, de 61, aseguran que ninguno de sus cinco hijos ni sus sobrinos tiene previsto asumir el relevo. Si no encuentran una opción de traspaso o alquiler, advierten de que tendrán que cerrar.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Navarra.