Una roca mató a un taxista en Formentor y conmocionó a Pollença en 1993
Una roca mató en 1993 al taxista Laureano Durán en la carretera de Formentor. Pollença despidió a un profesional muy querido.
Una roca se desprendió el martes 1 de junio de 1993 de la ladera de la carretera de Formentor y cayó sobre el taxi número 40. El impacto alcanzó en la cabeza a Laureano Durán Grau, un taxista mallorquín de 53 años, que murió en el acto cuando regresaba hacia el Port de Pollença.
La piedra golpeó la parte delantera del vehículo, rompió después el cristal trasero y salió despedida hasta quedar sobre el asfalto. El taxi avanzó unos cincuenta metros sin conductor, hasta detenerse contra un pretil de la carretera.
Laureano estaba casado, tenía una hija y llevaba años trabajando con su taxi en el Port de Pollença. Sus compañeros lo consideraban una persona muy querida, por lo que el accidente provocó una profunda conmoción entre los profesionales del sector.
Al día siguiente, más de setenta taxistas, familiares y amigos acudieron al cementerio de Pollença para despedirle. El cortejo fúnebre pasó también por la parada de taxis del Port de Pollença antes de continuar hacia Alcúdia.
Tras la tragedia, los taxistas reclamaron al entonces MOPU la instalación de vallas en los puntos de la carretera donde eran más frecuentes los desprendimientos. Explicaban que sus familias tenían miedo cuando subían a Formentor y rechazaban que la muerte de su compañero se atribuyera únicamente a la mala suerte.
Con el tiempo, las autoridades reforzaron algunos tramos de montaña con redes metálicas para evitar desprendimientos. El accidente quedó como un recuerdo especialmente doloroso para el gremio de taxistas y para el entorno de Pollença, donde Laureano trabajaba y fue enterrado.
Información elaborada a partir de Ultima Hora.