La avea moura recupera terreno en Galicia y busca llegar al mercado
La investigación del CSIC prueba el potencial de la avea moura gallega en alimentación y cosmética, con ensayos también en Pontevedra.
La investigación coordinada por la Misión Biológica de Galicia-CSIC ha demostrado el potencial de la avea moura, una especie autóctona de avena, para generar nuevos negocios en la alimentación y la cosmética. Los ensayos se desarrollaron durante tres años y contaron con la participación de la Fundación Juana de Vega, las universidades de Santiago y A Coruña, el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo y el Inorde.
Esta variedad, cuyo nombre científico es Avena strigosa, tiene su origen en Galicia y durante años se utilizó como alimento para el ganado y para elaborar pan y papas. Seis variedades —Erbo, Estrada, Meis, Padornela, Xoio y Pastotiza— fueron caracterizadas en ensayos realizados durante dos campañas en el litoral de Pontevedra, Abegondo y Xinzo de Limia, que confirmaron su adaptación y rusticidad en las condiciones gallegas.
El proyecto también probó sus posibilidades comerciales. El restaurante Culler de Pau, en O Grove, elaboró más de 50 preparaciones y seleccionó una bebida fermentada, una allada y un garum. Además, el establecimiento ya ofrece dos platos con un 90% de avea moura, ha incorporado la variedad Pastotiza a los cultivos de su huerta y estudia comercializar productos para gran consumo.
La cooperativa lucense Muuhulloa desarrolló con la cascarilla un gel hidratante íntimo externo y una crema facial para pieles sensibles, mientras que Panadería Da Cunha determinó que una proporción de entre el 20% y el 30% ofrece mejores resultados de sabor y textura en panes. Los análisis concluyeron que los compuestos antioxidantes de la avena se mantienen tras la cocción y que la cascarilla presenta interés como materia prima cosmética.
Bernardo Ordás, investigador de la Misión Biológica de Galicia, defiende que el cultivo debe recuperarse por su valor económico y no solo por motivos de conservación. Una veintena de personas recibió semillas para plantarlas por Galicia y una decena de agricultores incorporó este año la avea moura a sus rotaciones. Los ensayos en el litoral de Pontevedra sitúan a la provincia dentro del proceso de recuperación de este cereal autóctono, aunque el objetivo ahora es avanzar hacia su comercialización.
Información elaborada a partir de Faro de Vigo.