Prado despide a Nino, sacerdote misionero y defensor de los más vulnerables
Prado despide a Secundino Movilla López, Nino, sacerdote misionero recordado por su compromiso con los más vulnerables.
Secundino Movilla López, conocido en Prado como “Nino”, ha fallecido dejando una profunda huella en su localidad natal. Primogénito de nueve hermanos, desarrolló una amplia trayectoria sacerdotal y misionera, marcada por la defensa de las personas más necesitadas.
Nacido en Prado, estudió con los claretianos en Medina de Rioseco y amplió su formación en teología y pastoral en Salamanca, Roma y París. Sus primeros años como sacerdote transcurrieron en Madrid, donde durante la Transición fundó junto a otros claretianos la revista Misión Abierta, en la que también participaron intelectuales laicos como José Luis López Aranguren y Ramón Tamames.
En abril de 1993, tras un largo proceso, seis claretianos, entre ellos Nino, fueron expulsados de la orden. Posteriormente continuó su labor sacerdotal en América Latina, primero con comunidades indígenas del altiplano boliviano y después en el estado brasileño de Mato Grosso, donde defendió a los pueblos indígenas frente a los terratenientes y promovió su organización en comunidades.
Su compromiso estuvo vinculado a la Teología de la Liberación y a una forma de entender la fe basada en la justicia social, el cuidado de la naturaleza y el apoyo a los más vulnerables. De las comunidades indígenas, según el texto, aprendió también a valorar la creación, compartir los recursos y limitar el consumo a lo necesario.
En Prado, sus eucaristías tenían un marcado carácter comunitario, con participación de niños, jóvenes y mujeres. El texto recuerda especialmente su implicación en celebraciones como el Corpus y su presencia en la vida cotidiana del pueblo, así como su participación cada 1 de mayo en el hermanamiento entre Prado y Quintanilla del Olmo.
Sus paisanos le recordarán por su cercanía, su sabiduría y su valentía. El artículo destaca también su afición a pasear por el Morgate, leer junto al Caño y jugar al frontón con los más jóvenes, además de la huella que deja en los corazones de los vecinos de Prado.
Información elaborada a partir de La Opinión de Zamora.