La tradición del remojo de los chochos vuelve a la costa ramblera
San Juan de la Rambla recrea el tradicional remojo de los chochos en su costa, una costumbre ligada a las medianías y al vino nuevo.
La costa de San Juan de la Rambla acogió una nueva recreación de la tradición del remojo de los chochos, una costumbre de los vecinos de medianías que bajaban hasta el litoral para quitar el amargor a esta leguminosa. La representación partió del sendero del barranco de Ruiz, que separa San Juan de la Rambla y Los Realejos, y se desarrolló durante unas dos horas.
Mujeres, hombres y niñas, vestidos con ropas propias de campesinos del siglo XX, recorrieron el camino entre cohetes, el sonido de un bucio, melodías y conversaciones. Los participantes también llevaron badana para la platanera y mimbre para elaborar cestos, materiales que se remojaban en agua salada para protegerlos de la polilla.
Al llegar al litoral, los sacos con los chochos se amarraron y fueron lanzados a un pequeño charco. La marea estaba muy vacía, por lo que fue necesario avanzar algo más entre las piedras. Las participantes más mayores ayudaron a las niñas, que se sumaron a la escena entre juegos, risas y salpicaduras de agua salada.
La recreación fue impulsada por María Dolores Santana del Castillo, conocida como Loli, y su marido, Marcelino Reyes González. Santana explicó que antiguamente el sendero también servía para acudir a las fiestas de la Virgen del Rosario, mientras que Reyes señaló que los chochos podían permanecer en remojo toda la noche o durante el día, según la estancia de cada familia en el barrio de La Rambla.
El proceso comienza muchas semanas antes: la plantación de esta leguminosa se realiza entre diez y 11 meses antes de la recogida y el posterior remojo. Según Marcelino, la tradición está ligada a la apertura de las bodegas y a la degustación del vino nuevo durante las fiestas de la Virgen del Rosario, a comienzos de octubre.
Loli y Marcelino forman parte de un colectivo que también recrea otras costumbres, como las lecheras, la fiesta del humo y el trueque. Santana defendió que estas prácticas forman parte de la cultura local y destacó la participación de personas jóvenes, aunque reconoció que sus obligaciones laborales dificultan en ocasiones su asistencia.
Información elaborada a partir de El Día.