La residencia Mossèn Anton cierra tras la inundación del Besòs
La residencia Mossèn Anton cierra tras la inundación del Besòs, que también dañó Protección Civil y mantiene cerrada la biblioteca de Sant Adrià.
La residencia de ancianos Mossèn Anton, en Sant Adrià de Besòs, ha cerrado después de que la crecida del río Besòs inundara sus sótanos durante las lluvias torrenciales del 4 de octubre. El agua derribó el muro que separaba el centro del almacén de Protección Civil y causó daños que han obligado a cesar la actividad.
Los 21 residentes fueron evacuados esa misma noche y trasladados provisionalmente a cuatro centros de Sant Adrià, Badalona y Premià de Mar. La evacuación se completó en unos 15 minutos con la colaboración de los Mossos d'Esquadra, la Policía Local y Protección Civil. El Departament de Drets Socials contactará con las familias para decidir si mantienen esas ubicaciones o buscan otras alternativas.
Alicia Tarragón, propietaria y directora de la residencia, explica que el agua destruyó la cocina, el despacho, la lavandería, los vestuarios, los electrodomésticos, alimentos y material para los residentes. Paco Torres, trabajador del centro, relata que el agua entró de golpe y alcanzó el techo del sótano en cuestión de segundos. En la planta de los dormitorios, ya vacía, llegó a una altura de 30 centímetros.
La residencia ha comunicado el cierre a la Generalitat por razones de fuerza mayor y espera la respuesta de la compañía de seguros. También prevé un eventual concurso de acreedores para afrontar nóminas, finiquitos, pagos a proveedores y devoluciones. Por ahora, las 21 plazas que ofrecía el centro se dan por perdidas.
La inundación también dejó inutilizado el almacén de Protección Civil de Sant Adrià, que cuenta con 21 voluntarios. La entidad perdió cascos, ropa, herramientas, documentación y otros materiales, aunque pudo salvar sus vehículos porque estaban participando en las tareas de auxilio. Su presidente, Juan Vizcaíno, explica que buscan una nueva sede con ayuda del Ayuntamiento y que no quieren volver a instalarse en un local susceptible de inundarse.
La biblioteca de Sant Adrià permanece cerrada tras la entrada de agua contaminada en su planta inferior, donde se dañó más de un millar de libros y 11 ejemplares del fondo histórico. La Diputación de Barcelona ha iniciado trabajos de conservación y prevé analizar las condiciones ambientales del edificio. Mientras tanto, los usuarios pueden acudir a la biblioteca Font de la Mina y las actividades se trasladan a otros espacios de la ciudad.
Información elaborada a partir de El Periódico (Barcelona).