Adam Smith revisa el papel del Estado y el mercado 250 años después
La obra de Adam Smith, publicada en 1776, sigue ofreciendo claves sobre mercados, Estado, impuestos, comercio y crecimiento económico.
La obra La riqueza de las naciones, publicada en 1776, mantiene su relevancia 250 años después por su análisis del crecimiento económico, el funcionamiento de los mercados, las funciones del Estado, los aranceles, la desigualdad y los impuestos.
El texto atribuido a Adam Smith se considera una obra fundamental de la literatura económica y una referencia del liberalismo económico. Su autor no defendía, según el análisis recogido, un capitalismo sin límites ni la desaparición de la intervención pública, sino una economía de mercado compatible con la protección de los derechos, la seguridad jurídica, el orden y la oferta de bienes de utilidad pública que la iniciativa privada no garantizase.
La obra también cuestiona la interpretación de la «mano invisible» y del interés propio como principios asociados necesariamente a políticas neoliberales. Smith había publicado antes Teoría de los sentimientos morales, donde subordinaba el interés individual a valores como la benevolencia, la solidaridad y la empatía. Además, defendía que la competencia debía desarrollarse dentro de unas reglas institucionales y criticaba a los grupos empresariales que buscaban obtener privilegios, monopolios o aranceles en perjuicio de los consumidores.
El contexto de la publicación estuvo marcado por el paso del capitalismo agrario y comercial al industrial. Smith observó los primeros avances de la Revolución Industrial en Inglaterra y planteó que la riqueza podía reproducirse y multiplicarse, frente a la visión mercantilista de una riqueza limitada. En ese nuevo escenario, el crecimiento dejaba de ser un juego de suma cero y requería mercados abiertos, comercio libre, trabajadores con capacidad de compra e infraestructuras.
Entre las principales aportaciones de la obra figura la consideración del trabajo especializado y de la división del trabajo como bases del crecimiento económico. Smith también analizó la necesidad de contar con mercados amplios, transportes, infraestructuras y consumidores con poder adquisitivo, además de formular principios fiscales como la universalidad, la proporcionalidad, la estabilidad y la adecuación de los impuestos a la financiación de los servicios públicos.
La reflexión mantiene interés para los lectores de Santa Cruz de Tenerife por abordar cuestiones que siguen presentes en el debate económico y político, como el papel de las administraciones, la fiscalidad, el comercio, la competencia y la relación entre crecimiento y bienestar ciudadano.
Información elaborada a partir de El Día.