Segura: claves para usar el ruido blanco con bebés sin riesgos
El ruido blanco puede ayudar a dormir a algunos bebés, pero debe usarse con volumen bajo, lejos de la cuna y durante poco tiempo.
El ruido blanco puede ayudar a algunos bebés a dormirse más rápido, pero su uso debe hacerse con precaución. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda mantener el volumen bajo, colocar el dispositivo lejos de la cuna y limitar el tiempo de exposición.
Este sonido continuo, parecido al de un ventilador o una aspiradora, puede disimular ruidos repentinos del entorno, como una puerta, una conversación o el tráfico. Sin embargo, la evidencia científica sobre sus beneficios todavía es limitada y no demuestra que funcione igual en todos los niños.
El volumen es la principal precaución. Un estudio sobre 14 dispositivos observó que todos superaban los 50 decibelios a 30 centímetros cuando funcionaban a máxima potencia, y tres superaban los 85 decibelios. La exposición depende tanto de la intensidad como de la duración, por lo que no se aconseja dejar el aparato al máximo durante toda la noche.
La AAP aconseja situar estas máquinas lo más lejos posible del bebé y utilizar el nivel más bajo que resulte eficaz. No deben colocarse junto a la cabeza, dentro de la cuna ni sujetos a sus barrotes. El sonido debería percibirse como un fondo suave, no como un ruido intenso.
También puede utilizarse un temporizador para que el dispositivo se apague cuando el bebé se haya dormido. Una revisión publicada en 2024 señala que aún hacen falta más investigaciones sobre la intensidad y la duración adecuadas, y respalda limitar ambos factores.
El ruido blanco no sustituye una rutina de sueño con horarios adecuados, un ambiente tranquilo y una secuencia predecible antes de acostarse. Para las familias de Segura, la recomendación es utilizarlo solo si resulta útil, con volumen bajo, distancia suficiente y durante el menor tiempo posible.
Información elaborada a partir de Noticias de Gipuzkoa.