El neurólogo del Macarena advierte de que tras un ictus no siempre se recupera la vida de antes
Joan Montaner, neurólogo del Macarena, alerta de que tras un ictus no siempre se recupera la vida anterior y explica cómo actuar ante los síntomas.
Cada año unas 21.000 personas sufren un ictus en Andalucía, una enfermedad que puede cambiar la vida de quien la padece en cuestión de segundos. Así lo recuerda Joan Montaner, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, con motivo del Día Mundial del Ictus, que se celebra este jueves 29 de octubre. Según advierte, aunque los tratamientos han mejorado mucho, "incluso dando el mejor tratamiento que podemos hoy en día, no siempre vamos a ser capaces de que esa persona vuelva a ser como era ayer".
El especialista destaca los avances de la atención sanitaria andaluza, como la creación de unidades especializadas y la mejora de los tratamientos, que han permitido salvar vidas y reducir las secuelas de muchos pacientes. "Es como el día y la noche, es una revolución lo que se ha producido", afirma.
Montaner insiste, no obstante, en que la prevención sigue siendo clave. La mediana de edad de los pacientes atendidos por ictus en el Macarena ronda los 73 años, aunque algunos factores de riesgo aparecen cada vez antes. "Esto es una enfermedad de viejos, no es cierto", señala. Entre las principales amenazas menciona la hipertensión, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la falta de ejercicio y la mala alimentación. También expresa su preocupación por hábitos cada vez más extendidos entre los jóvenes, como el uso de vapeadores, el consumo de bebidas energéticas o el estrés continuado.
Ante cualquier síntoma como dificultades repentinas para hablar, pérdida de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo, problemas de visión o un dolor de cabeza muy intenso, el neurólogo recomienda llamar de inmediato al 061 sin esperar a ver si desaparecen. "Si al final es otra cosa, no pasa nada. El drama es cuando sí era un ictus y no hemos llegado a tiempo", explica. Andalucía ha desarrollado además un estudio sobre cerca de 44.000 llamadas al 061 por sospechas de ictus para mejorar la identificación de los casos graves.
Entre los proyectos del equipo de Montaner en el Macarena destaca una técnica que permitiría detectar determinados tipos de ictus mediante una gota de sangre, incluso antes de llegar al hospital, con un procedimiento similar a los test rápidos del coronavirus. Según el neurólogo, "sería una revolución" y podría ser especialmente útil en zonas rurales, donde las distancias retrasan el tratamiento. Otra investigación estudia la salicornia, una planta de las marismas con sustancias antioxidantes, cuyos primeros ensayos en pacientes con pequeños infartos cerebrales han mostrado posibles mejoras en memoria y movilidad; quince hospitales españoles participan en un estudio más amplio.
Por último, Montaner recuerda que algunos pacientes sufren secuelas invisibles, como dificultades de concentración o cambios en sus relaciones personales, y propone controlar la tensión, el colesterol y el azúcar, reducir la sal y hacer ejercicio. Este jueves, el Hospital Virgen Macarena realizará en su vestíbulo una actividad para medir la tensión a los ciudadanos y concienciar sobre los factores de riesgo.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.