Esteller sitúa al 50% el peso de la genética y los hábitos en la longevidad
Manel Esteller explica que la longevidad depende al 50% de la genética y los hábitos, y destaca ejercicio, dieta y relaciones sociales.
El genetista Manel Esteller sostiene que la longevidad depende aproximadamente a partes iguales de la herencia genética y de los hábitos diarios. El investigador, director del Grupo de Epigenética del Hospital Sant Pau de Barcelona, acaba de publicar junto a Eloy Santos el libro Historia de una supercentenaria, claves de la longevidad, centrado en el caso de María Branyas, que murió tras alcanzar los 117 años.
Esteller explica que una parte de la capacidad para vivir muchos años con buena salud procede de lo heredado, especialmente cuando existen antecedentes familiares de longevidad saludable. La otra mitad, afirma, está relacionada con el estilo de vida, que puede modificar químicamente el ADN y actuar sobre las células.
Entre las claves para envejecer de forma saludable menciona evitar el tabaco y el alcohol, practicar ejercicio moderado, combatir el sobrepeso y la obesidad, mantener una dieta equilibrada con aceite de oliva, pescado azul y legumbres, dormir adecuadamente y respetar los ritmos circadianos.
El investigador también destaca la importancia del entorno y de las relaciones sociales. A su juicio, vivir en una zona con un clima benigno y baja contaminación ayuda, pero contar con una red familiar y de amistades sólida resulta fundamental para la salud cerebral. Branyas, señala, mantuvo la curiosidad y supo crear nuevas amistades a lo largo de su vida.
Los análisis realizados a Branyas reflejaron una edad biológica de unos 96 años cuando tenía 116 cronológicos, además de un sistema inmune excepcional y buenos niveles de colesterol y azúcar. Esteller asegura que su genoma presentaba variantes genéticas únicas y que su microbiota intestinal también constituía uno de sus elementos destacados, con un consumo habitual de yogures y productos fermentados.
El genetista sitúa el récord mundial de longevidad en 122 años y cree que el límite natural podría rondar los 125, aunque apunta que la investigación trabaja en terapias para imitar los efectos protectores de ciertos genes y retrasar el deterioro cognitivo. Para quienes han superado los 50 años, su consejo es abandonar los hábitos tóxicos, caminar a diario, cuidar la alimentación, mantener la ilusión, ejercitar la mente y cultivar las amistades. La entrevista, publicada por Diario de Sevilla, ofrece a los lectores de la capital andaluza las claves divulgativas del investigador sobre envejecimiento y prevención.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.