La marcha fúnebre de la Virgen del Valle, nacida de un naufragio de 1896, suena de nuevo en Sevilla
La marcha de la Virgen del Valle nació del hundimiento del Aznalfarache en 1896. Hoy vuelve a sonar tras el accidente ferroviario que dejó a familias sevillanas
Hace 130 años, en la madrugada del 8 de noviembre de 1896, el vapor Aznalfarache se hundió en el Guadalquivir tras chocar con el buque Torre del Oro, en el Caño de la Mata, entre Gelves y Coria. Murieron 20 personas, entre ellas Alberto Barrau, un joven de 22 años que era abogado, periodista y fiscal de la hermandad del Valle.
Su amigo Vicente Gómez Zarzuela, afectado por el dolor, compuso una marcha fúnebre que se estrenó el Jueves Santo de 1897 en la salida de la hermandad, que entonces tenía su sede en el Santo Ángel. Con el paso del tiempo esa pieza melancólica pasó a conocerse como la marcha de la Virgen del Valle, y pocos sabían entonces que su remate final, interpretado por las maderas graves, quería imitar el sonido de la chimenea del vapor hundido.
Según el texto original, en estos días, tras el accidente ferroviario, la marcha de la Virgen de los ojos verdes ha sonado para acompañar la magnitud de una tragedia que, aunque no es la primera vez que ocurre, sigue siendo muy dolorosa. La vida de muchos vecinos ha quedado rota entre los restos de un tren que regresaba a Sevilla.
El luto de la Virgen del Valle se vive así como un pentagrama de dolor, con las notas tristes de una marcha que también nació de una tragedia.
Información elaborada a partir de ABC Sevilla.