Sevilla reúne a Carmena y Gallardón para debatir una memoria compartida
Carmena, Gallardón y el secretario de Estado debaten en Sevilla cómo alcanzar una memoria democrática compartida centrada en las víctimas.
El secretario de Estado para la Memoria Democrática, Fernando Martínez; la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena, y el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón han coincidido este martes en Sevilla en que España puede alcanzar una memoria democrática compartida, aunque han defendido enfoques diferentes para lograrlo.
Los tres han participado en la mesa redonda ‘¿Todas las cunetas son iguales?’, moderada por el periodista Ignacio Camacho en la sede de la Fundación Cajasol, dentro de la undécima edición de las jornadas ‘Letras en Sevilla’.
Carmena ha considerado que alcanzar ese acuerdo es “difícil” pero necesario para superar la herida de la Guerra Civil. A su juicio, España necesita construir un relato común y centrarse en las víctimas, especialmente en su derecho a conocer la verdad y el paradero de sus familiares desaparecidos.
Fernando Martínez ha defendido que el consenso es posible a partir de los principios de verdad, justicia y reparación recogidos en el Derecho internacional humanitario. El secretario de Estado ha señalado que la Ley de Memoria Democrática sitúa a las víctimas en el centro de las políticas públicas y ha reclamado que todas reciban el mismo reconocimiento.
Ruiz-Gallardón ha apostado por dejar la investigación histórica en manos de los historiadores y ha advertido de que será imposible alcanzar una memoria compartida si la Guerra Civil se utiliza como un arma política con vistas a la próxima confrontación electoral.
Durante el debate, Martínez ha rechazado que el Gobierno de Pedro Sánchez haya utilizado la memoria democrática para la confrontación. Gallardón, por su parte, ha defendido que las administraciones públicas deben exhumar los cadáveres que permanecen en fosas, con independencia de la ideología de las víctimas o de sus responsables.
Los participantes han coincidido en que la atención a las víctimas puede ser uno de los puntos de partida para construir acuerdos, aunque han discrepado sobre el papel de los partidos y sobre la forma en que debe abordarse la memoria democrática.