Sevilla y sus galeras en la batalla del Estrecho de la Edad Media
Cómo las galeras de las Atarazanas de Sevilla fueron clave en la batalla del Estrecho entre Castilla, el norte de África y Granada en la Edad Media.
Las galeras construidas en las Atarazanas de Sevilla fueron protagonistas durante casi un siglo de la lucha por el control del Estrecho de Gibraltar, entre la segunda mitad del siglo XIII y mediados del XIV. Tras la conquista de la ciudad por Fernando III en noviembre de 1248, la Corona de Castilla dispuso de una base naval sobre el Guadalquivir desde la que proyectar su poder hacia el Atlántico y el Estrecho.
El conflicto enfrentó a Castilla con los poderes musulmanes del norte de África y con el reino nazarí de Granada por el dominio de la vía marítima que comunicaba el Mediterráneo y el Atlántico, clave para el comercio, el transporte de ejércitos y el abastecimiento de plazas como Tarifa, Algeciras y Gibraltar.
Para sostener esa guerra, Alfonso X impulsó la construcción de las Reales Atarazanas a partir de 1252, que convirtieron a Sevilla en el principal arsenal naval castellano. Las galeras, embarcaciones largas y de escaso calado impulsadas sobre todo por remos, requerían importantes recursos humanos y económicos para su mantenimiento.
Las campañas fueron alternando éxitos y reveses: la expedición a Salé en 1260, la conquista de Tarifa en 1292 bajo Sancho IV, la derrota frente a Algeciras en 1278 y la grave derrota de 1329. Durante el reinado de Alfonso XI, la muerte del almirante Alfonso Jofre Tenorio en 1340 evidenció los riesgos de la empresa, que cambió tras la batalla del Salado y la conquista de Algeciras en 1344.
La información subraya el papel de Sevilla en esta etapa, documentada por el catedrático Pablo Emilio Pérez-Mallaína Bueno en un volumen editado por la Universidad de Sevilla sobre el pasado de las Atarazanas.
Información elaborada a partir de Diario de Sevilla.