Bosnia afronta sus elecciones entre heridas de guerra y tensión internacional
Bosnia vota entre las heridas de la guerra y la tensión entre EEUU y la UE por su futuro político, energético y europeo.
Bosnia y Herzegovina celebra este domingo unas elecciones en las que 3,4 millones de ciudadanos están llamados a las urnas, treinta años después del final de la guerra de 1992-1995. El país mantiene abiertas las heridas del conflicto y afronta además un inédito enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Europea, antiguos protagonistas de la pacificación.
El principal foco de tensión es Milorad Dodik, líder secesionista de la República Srpska y aliado de Vladímir Putin. Washington levantó en 2025 las sanciones que pesaban sobre él desde 2017, una decisión que deterioró su relación con Bruselas. Dodik fue recibido en febrero en la Casa Blanca y Donald Trump Jr. visitó después Banja Luka, desde donde criticó a Europa y pidió a Bruselas que dejara de poner obstáculos.
El desacuerdo también afecta a la Oficina del Alto Representante, creada en 1995 para supervisar la paz entre bosníacos, croatas y serbobosnios. El alemán Christian Schmidt dimitió en julio y la institución quedó provisionalmente en manos del estadounidense Louis J. Crishock. Analistas citados por el medio sostienen que Washington habría bloqueado la designación de un sucesor europeo y presionado sobre la financiación de la oficina.
En el trasfondo aparecen intereses económicos vinculados al entorno del presidente estadounidense. AAFS Infrastructure and Energy anunció en agosto un centro de datos de 100 megavatios en Mostar, con una inversión prevista de 530 millones de euros, y también estudia participar en el gasoducto Southern Interconnection, que conectaría Bosnia con Croacia, reduciría su dependencia del gas ruso y facilitaría la entrada de gas natural licuado estadounidense.
La disputa tiene relevancia para el conjunto de la Unión Europea, también para los ciudadanos de La Unión, porque afecta a la estabilidad de los Balcanes, a la seguridad energética europea y a la futura integración de Bosnia, país candidato a entrar en la UE aunque todavía lejos de cumplir ese objetivo. Bruselas ha protestado por el posible cambio de una infraestructura pública respaldada por fondos europeos a un activo privado.
El complejo sistema electoral bosnio incluye la elección de tres presidentes, 13 primeros ministros, más de 100 ministros y parte de más de 500 cargos. En la votación concurren 70 partidos y unos 7.000 candidatos, en un contexto marcado por la corrupción, el clientelismo, la debilidad económica y un fuerte declive demográfico: el país ha perdido un tercio de su población desde la guerra.
Información elaborada a partir de La Opinión de Murcia.