Caltech reclama priorizar la seguridad antes de desplegar robots humanoides
Un investigador de Caltech advierte de que la seguridad de los robots humanoides debe avanzar al mismo ritmo que sus capacidades.
La seguridad debe ser una prioridad antes de acelerar el uso de robots humanoides en fábricas, hogares y espacios compartidos, según Aaron Ames, investigador del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y especialista en seguridad robótica. El experto advierte de que el desarrollo de máquinas más ágiles avanza más rápido que las medidas para evitar accidentes o lesiones.
Los robots humanoides ya son capaces de jugar al fútbol, bailar, saltar, realizar movimientos de parkour y participar en combates de exhibición. Sin embargo, Ames y su equipo consideran que demostrar esas habilidades en entornos controlados no garantiza que puedan desenvolverse con seguridad en una casa, una fábrica o una calle, donde los obstáculos y las personas cambian continuamente de posición.
El investigador señala que acciones aparentemente sencillas, como detectar un obstáculo inesperado, calcular cómo esquivarlo y mantener el equilibrio, siguen siendo difíciles para estas máquinas. Entre los ejemplos citados figura evitar pisar a un perro que aparece cerca del robot, un reto que se complica cuando hay personas, objetos en movimiento o información incompleta de los sensores.
El equipo de Caltech propone separar la seguridad de las decisiones destinadas a mejorar el rendimiento mediante una capa matemática basada en las llamadas barreras de control. Estas funciones permiten establecer condiciones formales, como mantener una distancia mínima respecto a un objeto, limitar la velocidad o impedir configuraciones que puedan hacer perder el equilibrio al robot.
Dos trabajos recientes del grupo, publicados en arXiv, aplican este enfoque. En uno de ellos, un Unitree G1 combinó aprendizaje por refuerzo y funciones barrera para esquivar pelotas con sus sensores embarcados: evitó 19 de 20 lanzamientos, el 95 %, sin disponer durante la ejecución de información privilegiada sobre la trayectoria.
El segundo estudio plantea una arquitectura en varias etapas, con una capa predictiva y otra de reacción inmediata. El sistema, probado en plataformas cuadrúpedas y en un Unitree G1, evitó una pelota de yoga lanzada a 1,1 metros por segundo y posteriormente esquivó a una persona en escenarios reales no estructurados. Ames sostiene que la inteligencia artificial debe combinarse con sistemas de percepción y control capaces de ofrecer garantías formales, una cuestión relevante para el futuro despliegue de estas tecnologías también en entornos urbanos y productivos de la Comunitat Valenciana.
Información elaborada a partir de Levante-EMV.