El suelo urbanizado del Poyo facilita las inundaciones hacia Valencia
Un estudio alerta de que la urbanización de la cuenca del Poyo reduce la infiltración y aumenta el riesgo de inundaciones en Valencia.
Un estudio sobre la evolución de los usos del suelo en la rambla del Poyo concluye que la urbanización de la zona baja ha reducido hasta un 25% el umbral de escorrentía respecto a hace medio siglo. Esto significa que ahora hace falta menos lluvia para que el agua circule por la superficie y aumente el riesgo de inundaciones en Valencia y su área metropolitana.
El análisis, elaborado por G. Fansa, P. Caballero, I. Portugués y A. Camarasa-Belmonte dentro del grupo de trabajo Riumed, relaciona la expansión de polígonos industriales, centros comerciales, carreteras y viviendas con una mayor impermeabilización del terreno. La tierra absorbe menos agua y el hormigón la conduce con más rapidez hacia los cauces y las zonas urbanas.
La cuenca del Possalet-Saleta, de 74 kilómetros cuadrados, es uno de los puntos más afectados. Según el estudio, ha empeorado su capacidad de infiltración en el 47% de su superficie y cuenta con un 33% de terreno artificial frente a un 15% forestal. En este cauce, el umbral de escorrentía puede situarse en 25 milímetros, una cantidad de lluvia menor que la necesaria en las zonas altas de la rambla.
El efecto se nota especialmente aguas abajo, con una afección rápida y directa sobre municipios del área metropolitana de Valencia como Aldaia y Alaquàs. El estudio también señala que la rambla del Poyo recibe aportes de otros barrancos, como el Gallego y la Horteta, y que en varios tramos el umbral de escorrentía ha descendido por la suburbanización.
La situación contrasta con la de las cabeceras, en torno a Buñol, Cheste y Chiva, donde el aumento de la masa forestal y el abandono de cultivos han elevado la capacidad del suelo para infiltrar agua. Allí el terreno forestal ocupa entre el 61% y el 71% de la superficie, mientras que el suelo artificial es residual en algunos sectores.
El informe reclama políticas de ordenación territorial que limiten la impermeabilización de la cuenca Poyo-Possalet-Saleta y favorezcan la transferencia de agua al suelo y a los acuíferos. La tromba del 16 de septiembre volvió a dejar calles y polígonos anegados en Valencia y su entorno, reavivando el recuerdo de la dana.
Información elaborada a partir de Las Provincias.