Congelar el pan cambia su almidón, pero apenas reduce sus calorías
Congelar el pan transforma parte de su almidón, pero solo reduce entre 2 y 7 kilocalorías por rebanada.
Congelar el pan puede modificar parte de su almidón y convertirlo en almidón resistente, aunque el efecto sobre las calorías es muy reducido. La explicación la ofrece la farmacéutica y divulgadora Boticaria García en el programa Saber Vivir.
Según García, el almidón resistente se digiere con mayor dificultad y llega parcialmente al intestino grueso, donde puede ser aprovechado por las bacterias intestinales. La cantidad que se forma depende de la composición del pan y del tratamiento posterior.
La congelación no es, por tanto, un método eficaz para adelgazar. El almidón convencional aporta unas cuatro kilocalorías por gramo, frente a las 2-2,2 del resistente, pero solo una pequeña parte cambia de estructura. En una rebanada, la diferencia sería de unas 2 a 7 kilocalorías.
Esta práctica sí puede ayudar a moderar la respuesta de la glucosa en sangre, especialmente si el pan se tuesta después, aunque el resultado varía según el tipo de pan, su elaboración y la forma de conservarlo y calentarlo.
La calidad del producto sigue siendo más importante que congelarlo. Boticaria García recomienda priorizar un pan integral elaborado principalmente con harina integral, ya que aporta más fibra y favorece la saciedad y el funcionamiento intestinal. Es un consejo aplicable también a la cesta de la compra de los hogares de Vitoria-Gasteiz.
Información elaborada a partir de Diario de Noticias de Álava.