El Salinar de Naval, el refugio salado de Huesca donde se puede flotar
El Salinar de Naval, en Huesca, reúne cinco piscinas de agua salada donde flotar, además de alfarería, patrimonio y naturaleza.
El Salinar de Naval, en la comarca de Somontano de Barbastro, ofrece cinco piscinas de agua salada en las que los visitantes pueden flotar sin esfuerzo. Este enclave de la provincia de Huesca, conocido como el “mar Muerto de Aragón”, se encuentra a unos 4.000 kilómetros del mar Muerto y resulta una opción de naturaleza y descanso para una escapada desde Zaragoza en octubre.
Las piscinas tienen distintos tamaños y la más profunda alcanza los dos metros. Sin embargo, la concentración de sal hace prácticamente imposible tocar el fondo. Las aguas cuentan con propiedades minero-medicinales y se recomiendan, según el texto, para personas con psoriasis, acné y otras afecciones dermatológicas, además de para combatir el estrés y los problemas de insomnio.
La historia de Naval está estrechamente ligada a la explotación de la sal. Según documentos de la época, ya existía actividad salinera en el año 1094, durante el reinado de Sancho Ramírez. En 1845, Pascual Madoz afirmó que sus salinas eran “indisputablemente las mejores que se conocen en España”. Con el tiempo, la sal dejó de utilizarse principalmente para conservar alimentos y pasó a destinarse también a la gastronomía, la cosmética y el turismo.
La visita permite conocer distintos usos de este mineral: desde los baños y los masajes hasta la cocina y los productos para el cuidado de la piel. Tras bañarse, se aconseja dejar secar la piel al aire y retirar después los restos de sal con una toalla para aprovechar su efecto exfoliante.
El otro gran elemento de la identidad de Naval es la alfarería. El Centro de Interpretación de la Alfarería conserva el antiguo obrador de Pedro Salanova, además del horno, las balsas de decantación y las herramientas vinculadas a una tradición compartida históricamente por moriscos y cristianos.
El recorrido por el pueblo puede completarse con la colegiata de Santa María, del siglo XVI, levantada sobre los restos de una antigua mezquita y considerada un ejemplo del gótico aragonés. En el mismo recinto se conservan restos del castillo feudal, testimonio del pasado de Naval.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.