Villarreal de Huerva, un pueblo zaragozano integrado por vecinos rumanos
Villarreal de Huerva integra a una comunidad rumana que representa a uno de cada tres vecinos, con historias de trabajo y arraigo.
Villarreal de Huerva, en la provincia de Zaragoza, ha construido parte de su vida social alrededor de una comunidad rumana que representa a uno de cada tres vecinos. Sus historias de integración se reflejan en negocios, familias y actividades del municipio.
Vicorina Bobosilla llegó desde Constanza en 2003 con la intención de ahorrar y regresar a Rumanía. Sin embargo, decidió quedarse tras sentirse acogida. Desde hace siete años regenta el bar municipal, donde trabaja junto a su nieta, Elena.
Bobosilla asegura que los vecinos la han tratado «muy bien» y que no percibe diferencias por ser extranjera. También explica que el idioma fue una de las principales dificultades al principio, aunque considera que trabajar y ser responsable facilita las oportunidades para integrarse.
El bar ofrece los almuerzos habituales de la zona, con huevos fritos, panceta, chorizo, longaniza o bacon, pero también incorpora platos rumanos en días festivos y bodas, como sarmale, mici y ciorbă de burtă.
Otra historia es la de Adriana Matache, que llegó hace 14 años desde Bucarest para trabajar y salir adelante. Tras emplearse en granjas, formó una familia en Villarreal de Huerva. Sus dos hijos estudian música y participan en la banda municipal de Daroca.
Matache destaca la tranquilidad del pueblo y afirma que, aunque al principio pensaban en regresar, ahora su vida está en Zaragoza. La familia ha podido acceder a una casa, un coche y la educación que quería para sus hijos.
Información elaborada a partir de El Periódico de Aragón.