Algeciras encadenó seis décadas de proyectos portuarios sin ejecutar
Algeciras acumuló entre 1800 y 1859 varios proyectos portuarios que no llegaron a ejecutarse pese a sus condiciones estratégicas.
Las instalaciones portuarias de Algeciras apenas mejoraron entre 1800 y 1859, pese a los distintos proyectos impulsados durante ese periodo. La ciudad contaba con un embarcadero de madera de unos 60 metros de longitud por cuatro de anchura, construido por el Ayuntamiento en 1790 junto a la desembocadura del río de la Miel, además de una playa-varadero en la zona de la Marina.
El embarcadero sufría cada invierno los daños provocados por las avenidas del río y los temporales marítimos. Hacia 1840 fue remodelado con un pequeño espigón de escollera y mampostería, pero la infraestructura no alcanzó una mejora sustancial hasta la construcción, en 1875, del muelle de mampostería que posteriormente sería conocido como muelle Comercial o Viejo.
Durante las primeras décadas del siglo XIX, el corso fue una de las actividades más destacadas del puerto algecireño. El espía inglés Robert Semple lo señaló en 1805, mientras que el viajero Richard Ford describió Algeciras en 1830 como un enclave de corsarios en tiempos de guerra y de guardacostas dedicados a prevenir el contrabando en tiempos de paz.
Los buques de mayor tamaño fondeaban frente a la Isla Verde y utilizaban pequeñas embarcaciones para trasladar pasajeros y mercancías hasta la ciudad. En 1851, la fragata Novara, en la que viajaba quien después sería el emperador de México, Maximiliano I, permaneció fondeada en esa zona antes de que su ocupante fuera llevado en bote hasta Algeciras.
El Ayuntamiento reclamó en varias ocasiones la construcción de un puerto. En 1820, el concejal Juan Mendoza defendió la habilitación de una instalación comercial, y en 1842 Agustín Bustamante y Valentín Sáenz Laguna presentaron una moción sobre las ventajas que tendría para la ciudad un puerto marítimo. También se redactaron proyectos en 1843, 1847 y 1853, integrados parcialmente en el documento elaborado por el ingeniero Juan Martínez Villa en 1859, que nunca llegó a ejecutarse.
Las fuentes citadas atribuyen el retraso a factores como la inestabilidad política, la falta de recursos, las deficientes comunicaciones terrestres y el escaso interés de las autoridades provinciales. Martínez Villa consideraba que la situación de Algeciras junto al Estrecho justificaba un puerto de escala y arribada, mientras que el río de la Miel seguía siendo el único espacio plenamente protegido para las pequeñas embarcaciones de cabotaje.
Información elaborada a partir de Europa Sur.