Calar Alto aporta datos clave para identificar un microblazar en la Vía Láctea
Las observaciones de Calar Alto contribuyen a identificar un microblazar con un chorro orientado casi hacia la Tierra.
Observaciones espectroscópicas realizadas en el Observatorio de Calar Alto, en Almería, han contribuido a identificar un sistema extremo situado a unos 12.000 años luz de la Tierra. El sistema, denominado IRAS 18293−0941, está formado por una estrella y un agujero negro que orbitan cada 11,38 días y generan dos chorros de materia a velocidades cercanas a la de la luz.
Uno de esos chorros apunta casi directamente hacia la Tierra, lo que hace que su emisión sea mucho más visible por efectos relativistas. Los investigadores presentan el objeto como un candidato especialmente sólido a microblazar galáctico: un fenómeno similar a los blázares, pero producido por un agujero negro de masa estelar dentro de la Vía Láctea.
Los datos obtenidos en Calar Alto ayudaron a estudiar las características de la estrella y del material que rodea al sistema. El análisis de los espectros permitió identificar señales compatibles con una envoltura de gas y polvo, mientras que el seguimiento del brillo del objeto reveló la periodicidad orbital de 11,38 días.
El estudio también reúne observaciones en radio, luz visible, infrarrojo, rayos X y rayos gamma. Las imágenes de radio muestran un chorro claramente visible, mientras que el que se aleja queda debilitado. Además, el radiotelescopio MeerKAT ha observado una estructura mucho mayor, creada por la interacción del material expulsado con el medio interestelar.
En esa región se ha detectado una fuente de rayos gamma de energía ultraalta, con fotones superiores a 100 TeV. Los investigadores consideran plausible que el chorro contribuya a acelerar protones hasta esas energías y que el proceso esté relacionado con la fuente LHAASO J1831−1007u*, aunque esta asociación forma parte de la interpretación científica y no está demostrada de manera independiente.
El trabajo, liderado por Josep Martí y Pedro Luque-Escamilla, de la Universidad de Jaén, ha sido aceptado para su publicación en Astronomy & Astrophysics. Los científicos preparan nuevas observaciones para estudiar la evolución del chorro y buscar sistemas similares. El fenómeno no supone un peligro para la Tierra: se encuentra a unos 12.000 años luz.
Información elaborada a partir de Diario de Almería.