Una proteína abre nuevas vías para tratar trastornos del crecimiento óseo
Investigadores de Málaga identifican nuevos mecanismos de la proteína PAPP-A2 para mejorar el crecimiento óseo según el sexo.
Un equipo de investigadores de Málaga ha identificado nuevos mecanismos relacionados con la proteína PAPP-A2, que favorece el crecimiento y la remodelación de los huesos y cuyos efectos pueden variar según el sexo. El hallazgo podría contribuir al desarrollo de tratamientos más personalizados para determinados trastornos del crecimiento.
El estudio, publicado en la revista Bone & Joint Research, ha sido realizado por especialistas del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina, la Universidad de Málaga, el Hospital Regional Universitario de Málaga y otros centros de investigación españoles.
La investigación se llevó a cabo con ratones que carecían del gen Pappa2 y presentaban menor tamaño corporal y alteraciones en el crecimiento óseo. Durante un mes, los animales recibieron hormona del crecimiento, IGF1 o PAPP-A2. Los tres tratamientos mejoraron distintos parámetros, aunque con respuestas diferentes.
La administración de PAPP-A2 aumentó el peso y la longitud corporal y mejoró la relación entre el peso y la longitud del fémur, un indicador de la estructura ósea. Los resultados mostraron, además, diferencias en la respuesta molecular del hueso entre machos y hembras.
Uno de los principales hallazgos fue la relación entre la PAPP-A2 y el sistema endocannabinoide, que interviene en la formación y la resorción del tejido óseo. La ausencia de esta proteína se asoció con una mayor presencia de receptores cannabinoides en el hueso, especialmente en las hembras.
La deficiencia de PAPP-A2 está relacionada con la estatura baja de tipo Dauber-Argente, una alteración genética poco frecuente. Aunque el IGF1 recombinante ya ha mostrado capacidad para mejorar el crecimiento en algunos pacientes, los investigadores plantean que la PAPP-A2 recombinante podría restaurar de forma más fisiológica la disponibilidad de IGF1 en los tejidos.
Los autores recuerdan que se trata de una investigación preclínica realizada en ratones y que serán necesarios nuevos estudios para confirmar su seguridad y eficacia en personas. El equipo también ha presentado una solicitud de patente para esta posible aplicación terapéutica.