La supermanzana del Poblenou cumple diez años entre dudas sobre su futuro
La supermanzana del Poblenou cumple diez años entre críticas, revisión del modelo y dudas sobre la expansión de las pacificaciones en Barcelona.
La supermanzana del Poblenou cumple diez años desde su puesta en marcha el 5 de septiembre de 2016, una experiencia que situó a Barcelona en el centro del debate sobre la recuperación del espacio público para los peatones.
El inicio estuvo marcado por problemas de información, cambios de dirección, restricciones de tráfico y eliminación de plazas de aparcamiento. Un autobús de TMB y una ambulancia quedaron encallados, mientras parte del vecindario rechazó la nueva configuración, que buscaba reducir el predominio del automóvil.
Janet Sanz, entonces teniente de alcalde de Urbanismo, reconoce que el principal error fue la comunicación. Salvador Rueda, ecólogo y teórico de las supermanzanas, sostiene que el modelo no se ha extendido por falta de valentía política y critica el diseño del urbanismo táctico aplicado posteriormente.
Rueda asegura que el plan inicial contemplaba 503 supermanzanas, aunque solo se han ejecutado poco más de una veintena. También cuestiona los ejes verdes impulsados durante el mandato de Ada Colau, mientras Sanz defiende una evolución del modelo con más conectores, pedagogía y atención al derecho a la movilidad.
El Ayuntamiento mantiene que las pacificaciones deben adaptarse a las necesidades de cada barrio y reforzar el papel del peatón, el transporte público y la movilidad sostenible. El actual gobierno municipal apuesta además por recuperar interiores de manzana: había prometido 30, pero hasta ahora se ha completado uno y otros dos están en camino.
Información elaborada a partir de La Vanguardia (Barcelona).