Una expresión familiar conecta la Barcelona de posguerra con la bufalaga
Una expresión familiar recupera el significado de «bufalaga» y evoca la Barcelona de posguerra y la llegada de hablantes murcianos.
Una expresión transmitida en una familia vinculada a Barcelona, «comerás puntas de bufalaga», ha llevado a recuperar el significado de una palabra asociada a distintas zonas del sureste y el interior valenciano. El término aparece en el libro Palabra de calle. El léxico de Jumilla, editado por la Real Academia Alfonso X el Sabio.
El texto recuerda también las palabras «amoto», como deformación de «moto», y «atontolinao», para describir a una persona simple, lela o ausente. Ambas formaban parte del habla del padre del autor, aunque su origen familiar estaba en Toga, en la comarca del Alt Millars, lejos de Jumilla.
La conexión con Barcelona aparece en el relato de la generación que llegó a la ciudad desde Murcia. El autor plantea que expresiones como «atontolinao» pudieron extenderse en Barcelona durante la llegada de muchos murcianos, o bien a través de los talleres donde trabajó su padre, aunque no determina cuál fue el origen concreto.
La frase sobre las puntas de bufalaga se utilizaba en tono cómico y algo despectivo cuando los hijos rechazaban la comida o imaginaban dedicarse a un oficio sin ingresos. El padre había escuchado la expresión durante su infancia, mientras vivía lejos de Barcelona y huía de los bombardeos de la Guerra Civil, y años después la repitió a sus propios hijos.
Según Joan Coromines, la bufalaga puede identificar a la Daucus carota, la zanahoria silvestre. En expediciones lingüísticas realizadas en 1961, el lingüista recogió ese nombre en el Maestrazgo y los Ports de Morella. En otras localidades de Tarragona, como Ascó, Maials, Torrebesses, El Cogul y Albagés, también se describió la bufalaga como una purga potente, lo que daba a la expresión un sentido escatológico.
Información elaborada a partir de La Vanguardia (Barcelona).