Koldo Almandoz reivindica ‘Azken Agurra’ ante su paso por el Zinemaldia
Koldo Almandoz presenta en el Zinemaldia ‘Azken Agurra’, una película en euskera que reivindica la ambigüedad y las vidas corrientes.
El director Koldo Almandoz presenta este año en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, fuera de competición, su película en euskera ‘Azken Agurra’. El cineasta guipuzcoano regresa al certamen tras participar en 2018 con ‘Oreina’ y hacerlo el año pasado con la serie ‘Zeru ahoak’.
La película está protagonizada por Iñigo Azpitarte, que interpreta a Tomas, un hombre de mediana edad que organiza funerales civiles y sobrevive mediante pequeños engaños. Izaro Nieto encarna a una becaria que quiere realizar prácticas de Antropología en su empresa, un personaje que ayuda a mostrar el lado más humano del protagonista.
Almandoz sostiene que ‘Azken Agurra’ tiene nivel suficiente para competir en la Sección Oficial, aunque admite que la selección no depende de él. También cuestiona que las producciones vascas reciban un trato más convencional que las extranjeras y se pregunta si su presencia fuera de concurso responde, en parte, a una cuota para una película en euskera.
El director rechaza además que se defina la cinta como una película “pequeñita” por su presupuesto. Defiende que la ambición y el resultado no dependen del dinero invertido y recuerda que en el Zinemaldia se han visto tanto películas pequeñas de calidad como filmes de gran presupuesto menos logrados.
Almandoz define la obra como una “fábula contemporánea”, alejada del realismo social más evidente y centrada en personas corrientes, sus frustraciones y sus pequeñas épicas. El rodaje se desarrolló en espacios de San Sebastián que suelen considerarse periféricos, como las galerías comerciales de Gros, aunque el director cuestiona esa mirada y sostiene que esos lugares forman parte del centro de la vida cotidiana de muchas personas.
La cinta aborda también la pérdida, las ceremonias civiles y las contradicciones de una sociedad en la que la religión ha dejado de ocupar un lugar central. Para Almandoz, el duelo funciona como una metáfora de los mecanismos que las personas utilizan para seguir adelante ante las frustraciones económicas, románticas o familiares.
Información elaborada a partir de Deia.