Vecinos de San Francisco denuncian perros peligrosos y graves daños en su portal
Vecinos de un portal de San Francisco denuncian perros peligrosos, ocupaciones, una fuga de agua y graves daños estructurales.
Una comunidad de ocho viviendas de la calle Cantalojas, en el barrio bilbaíno de San Francisco, ha denunciado ante el Ayuntamiento de Bilbao y la Ertzaintza que un residente mantiene desde hace más de un mes hasta cuatro perros de gran tamaño, de raza pastor belga Malinois, atados en la barandilla de la escalera del quinto piso. Los vecinos aseguran que los animales intimidan, ladran día y noche y ensucian con orines y excrementos las zonas comunes.
Según los residentes, el propietario de los perros no es dueño de la vivienda y, cuando le recriminan la situación, ignora sus quejas, pone excusas o les amenaza. La comunidad también denuncia la existencia de narcopisos y viviendas ocupadas, así como de inmuebles vinculados a herencias yacentes. De los ocho propietarios, sólo tres afrontan los gastos comunes, mientras la deuda aumenta cada mes.
El edificio acumula además importantes problemas de mantenimiento. Una fuga de agua en uno de los pisos ocupados lleva nueve años afectando a la vivienda inferior, donde el techo del baño se ha desplomado sobre la bañera. Los vecinos temen que la humedad alcance la instalación eléctrica. También señalan que hay conexiones irregulares a la electricidad, una puerta de portal rota, porteros y buzones arrancados, peldaños dañados y suciedad en las zonas comunes.
El administrador de fincas describe el estado del inmueble como de «decadencia absoluta». En 2023, el Ayuntamiento presupuestó en 58.000 euros la reforma necesaria para evitar su demolición, aunque finalmente los tres propietarios solventes asumieron 18.000 euros para reparar los elementos más urgentes. Estos propietarios ya no viven en el edificio y aseguran que el deterioro ha reducido notablemente el valor de sus viviendas.
La comunidad teme ahora la próxima Inspección Técnica del Edificio (ITE) y reclama ayuda municipal para identificar a los titulares de los pisos y diferenciar las responsabilidades privativas de las comunitarias. El administrador también ha planteado la posibilidad de recurrir a una acción de cesación, un procedimiento para detener conductas molestas o peligrosas, aunque los vecinos aseguran que no saben contra quién dirigirla.
Información elaborada a partir de El Correo (Bizkaia).