La UBU y el CENIEH crean MolArq, un grupo de arqueología biomolecular
La UBU y el CENIEH crean MolArq, un grupo de investigación en arqueología biomolecular que sitúa a Burgos como referente europeo en el estudio de la evolución h
La Universidad de Burgos (UBU) y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) han formalizado la creación de MolArq, un nuevo Grupo de Investigación Reconocido (GIR) especializado en arqueología biomolecular. El grupo reúne a científicos de proyección internacional que estudian la historia y la evolución humana a partir de evidencias moleculares conservadas en restos arqueológicos.
La disciplina permite responder a preguntas como quiénes fueron nuestros antepasados, qué migraciones dieron forma a las poblaciones actuales, qué comían o qué enfermedades padecían. Para ello trabaja con cantidades muy pequeñas de material biológico conservado durante cientos, miles e incluso millones de años. MolArq combina el talento de ambas instituciones con infraestructuras analíticas de última generación, lo que, según la información publicada, refuerza la posición de Burgos como uno de los principales centros europeos de investigación biomolecular aplicada al patrimonio histórico y evolutivo.
El equipo integra paleogenómica (estudio del ADN antiguo), paleoproteómica, análisis de isótopos estables y radiactivos y bioantropología. Por parte de la UBU participan, entre otros, Colin Smith, director del Área de Arqueología, y Cristina Valdiosera. Por el CENIEH intervienen su directora, la paleoantropóloga María Martinón-Torres, y Leslea Hlusko, investigadora principal de un proyecto ERC Advanced Grant centrado en la dentición.
El grupo tiene como antecedente un trabajo publicado en 2020 en la revista Nature, con participación de investigadores vinculados a Atapuerca y al CENIEH. Recuperaron proteínas del esmalte dental de un individuo de Homo antecessor de unos 800.000 años, lo que permitió situar a esta especie en una línea evolutiva emparentada con neandertales, denisovanos y humanos modernos, e identificar como masculino al individuo.
La arqueología biomolecular también permite estudiar movimientos migratorios, procesos de mestizaje y la alimentación de sociedades antiguas. Un ejemplo citado es el proyecto AdMEXture, dirigido por Cristina Valdiosera y financiado con una ERC Advanced Grant, que analiza la diversidad y la desigualdad en México en los últimos 500 años a partir del encuentro entre poblaciones americanas y europeas.
Según la coordinación del grupo, «Burgos ya era un referente indiscutible en la excavación e interpretación morfológica del pasado. Con MolArq, cerramos el círculo: aplicamos la biotecnología más avanzada para extraer información biológica invisible a simple vista contenida en huesos, dientes y sedimentos de cientos, miles o millones de años».
Información elaborada a partir de Burgosconecta.