Cuando Cádiz viajó a Madrid en 1935 para reclamar trabajo y ayudas
En 1935, una caravana de 31 automóviles y un tren especial llevaron a Madrid las reclamaciones de Cádiz por la crisis naval y portuaria.
En marzo de 1935, la provincia de Cádiz atravesaba una situación económica de extrema gravedad, causada por la crisis de la construcción naval y del comercio marítimo. Ante ello, las llamadas «fuerzas vivas», encabezadas por el alcalde de Cádiz, decidieron llevar su protesta a Madrid y reclamar soluciones urgentes al Gobierno. La iniciativa se preparó en una reunión celebrada en enero de ese año en el Ayuntamiento, a la que acudieron empresarios, comerciantes, obreros y dependientes, dejando de lado las diferencias políticas para mostrar una imagen de unidad.
El panorama era difícil en toda la bahía. Las factorías de Cádiz y Matagorda carecían de trabajo al quedar fuera de los planes del Gobierno para nuevas unidades de la Marina de Guerra, el muelle llevaba tiempo parado tras la supresión de la línea con Canarias y, con ella, la exportación de plátanos, y la factoría de hidroaviones de Construcciones Aeronáuticas estaba cerrada. Puerto Real y San Fernando se sumaron a las quejas, y La Carraca también se encontraba sin actividad.
En ese contexto, el gobernador civil, Luis de Armiñán, acordó el cese del alcalde, José Antonio de Labra, y de varios gestores municipales, que fueron sustituidos por otros miembros del Partido Radical. Los nuevos gestores eligieron como alcalde a Joaquín Fernández Repeto, marino mercante, práctico de puerto y abogado, que no pertenecía a ningún partido y que contaba con el apoyo del presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux, quien le había prometido ayuda para su labor.
Con el respaldo de los diputados a Cortes, entre ellos José María Pemán y Ramón de Carranza, el alcalde organizó una caravana de automóviles hacia Madrid y un tren especial. La caravana partió el 19 de marzo desde la plaza de San Juan de Dios con 31 automóviles, una cifra notable para la época, mientras que el tren salió el mismo día con unos doscientos gaditanos, representantes del comercio y la industria. Los ayuntamientos de San Fernando y Puerto Real se unieron a la comitiva, y todos los gastos de viaje corrieron a cargo de los propios participantes.
Ya en Madrid, la comisión visitó los distintos ministerios. Fernández Repeto leyó las peticiones de Cádiz ante Lerroux, y Carranza expuso la necesidad del sector marítimo. Según el relato original, Pemán resumió la situación con la frase: «Cádiz no pide nada. Es el soldado de la Independencia el que reclama su paga». Tras varios días de gestiones, el Gobierno autorizó construcciones navales para las factorías de la bahía, el establecimiento de una línea marítima directa entre Cádiz y Canarias, un crédito para modernizar las instalaciones de San Fernando y Cádiz, y la celebración de una Semana Naval con presencia de la Escuadra.
La caravana regresó a Cádiz el día 26 y fue recibida con gran afluencia de público en la plaza de San Juan de Dios. Al día siguiente, el alcalde convocó a los ciudadanos a una manifestación de gratitud hacia Lerroux y hacia quienes habían acudido a Madrid para defender las reclamaciones de la ciudad.
Información elaborada a partir de Diario de Cádiz.